lunes, 4 de octubre de 2021

Ideas estéticas y literarias de Carlos Marx

Por Mario Goloboff 

Es sabido: dos de los autores más citados por Carlos Marx en todos sus escritos son Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. Menos difundido, pero igualmente conocido, es que manejaba casi todas las lenguas europeas, que releía con fruición a los clásicos griegos (una vez por año leía a Esquilo en su original griego), y que recitaba de memoria para su familia y amigos largos pasajes de La divina comedia, así como versos de Heine y de Goethe. Fuera del alemán, sus preferidos eran el poeta escocés Robert Burns, Walter Scott y Honorato de Balzac, y alguna vez se propuso que, terminadas sus obras económicas, escribiría un trabajo crítico sobre La comedia humana. Cuenta su hija menor, Eleanor: “A mí, y a mis hermanas antes, me leyó todo Homero, todo los Nibelungen LiedGudrunDon QuijoteLas mil y una noches, etc. Shakespeare era la Biblia de nuestra casa, siempre en boca de alguien y en manos de todos. Cuando cumplí seis años me sabía de memoria todas las escenas de Shakespeare”.


Estos eran, entre otros muy calificados, sus gustos personales, explicables por su inteligencia, su formación, su época. A ellos se sumaron opiniones, ya en un plano teórico, que los convalidaron, e inclinaron el fiel de la balanza hacia el clasicismo, la representación de la realidad en la obra de arte, el espejo correspondiente. No era difícil (ni necesario) deducir del conjunto una estética marxista, pero así se hizo. Omitiendo, olvidando, desviando algún concepto contradictorio. Tal, entre otros, el enigma que recorre su obra y que él jamás pudo resolver (ni otros marxistas): “La dificultad no es la de comprender que el arte griego y la epopeya están vinculados a ciertas formas del desarrollo social, sino que ellos nos procuran todavía un placer estético y que, desde muchos ángulos, representan para nosotros una norma, hasta un modelo inaccesible” (Grundisse, 1857: los planos o borradores de lo que iba a ser El Capital).

Por gustos también personales, por pereza mental, por escasa formación de buena parte de sus seguidores, se consagró sin más el realismo y la representación veraz de lo real como doctrina oficial, refrendados por ciertas páginas de Vladimir Ilich Lenin sobre León Tolstoi y por otras de teóricos estimados, como Gueorgui Plejánov, con su exploración del “equivalente social” en arte y en literatura. Para culminar viendo en la obra, aspectos múltiples de la vida económica y social expresados en un particular lenguaje. No se exploró, más bien se desechó, para hacerlo, la relación que podía existir entre esa estética que se desarrollaba como marxista, basada en un comportamiento humano específico, y las teorías y el pensamiento, no sólo estéticos, de Carlos Marx.

Sin embargo las ideas centrales de Marx que están en sus primeros textos de juventud (Manuscritos, de 1844), que recorren de modo permanente toda su obra, y que fundarían una nueva estética, son su concepción del hombre como trabajador y transformador de la realidad en medio del conjunto de la sociedad y sujeto a las relaciones que ella impone, exteriorizando, objetivando, manifestando en esa producción su propio ser, su situación de creación y, a la vez, de enajenación. Son esa concepción del hombre, de la historia y de la sociedad las que fundarían y constituirían los principios de una estética. Es ya en los Manuscritos donde para él el arte --como todo trabajo-- manifiesta la necesidad del hombre de objetivarse y, con ello, las de sus fuerzas primordiales, creadoras.

Esto abre la posibilidad de ver en el arte, dentro del todo de su concepción que muchos teóricos llaman “práctico productiva”, su carácter de actividad práctica y creadora. “El arte se presenta en esta concepción --explica Adolfo Sánchez Vázquez-- como una forma de actividad práctica, de la producción de objetos, y, en este sentido, se elaciona con el trabajo en cuanto que éste --como libre juego de las fuerzas espirituales y físicas del hombre-- pone de manifiesto cierto contenido estético. Se relaciona asimismo con el trabajo en cuanto producción de un nuevo objeto en el que se proyectan o expresan fuerzas esenciales humanas, y se pone de manifiesto un principio creador. La relación con el trabajo se manifiesta, en tercer lugar, en cuanto que, gracias a él, el hombre ha perfeccionado su capacidad de dominar la materia para imprimirle la forma adecuada a una función o necesidad humana, y ha podido elevarse así --sobre la base de la división social del trabajo-- a una actividad específica --el arte-- destinada a satisfacer la necesidad estética de imprimir a una materia la forma adecuada para expresar cierto contenido espiritual. El arte ha surgido, pues, sobre la base del trabajo humano y del desarrollo del principio estético o creador que ya se daba en él”.

¿Hasta qué punto es comprensible que de estas ideas naciera una estética del realismo como la que surgió? ¿Una estética cuyo fundamento era la teoría del reflejo, que vinculaba directamente un estilo de creación con los intereses de clase; en fin, que consagraba en arte (una actividad creadora) un método de creación o un estilo entre los muchos posibles, como la única expresión artística de izquierda? ¿O, para decirlo en términos más cercanos al marxismo, por qué designar e indicar una praxis artística determinada, convertida en la única posible para expresar los “contenidos” anticapitalistas y revolucionarios?

Como era natural que ocurriera en los países socialistas, y obviamente en los otros, esta concepción del arte como reflejo o representación verídica de la realidad tuvo más consecuencias en el plano teórico que en la práctica artística misma, la que siguió los caminos que la propia historia del arte iba encontrando cualesquiera fuesen las normas que la doctrina quisiera imponerle. Además, se hacía evidente que, considerados a la luz del pensamiento marxista el arte y la literatura, como actividades libres y creadoras, la estética no podía ser estrecha, uniforme, coercitiva. Afortunadamente, por encima y en contra de tales posiciones (estar en contra de estas ideas, numerosas veces costaba la vida) se alzaron creadores de talla (Maiakovsky, Picasso, Bertold Brecht y muchos otros, así como en América latina Juan Rulfo, José Lezama Lima, Juan Carlos Onetti, nuestro Julio Cortázar) y no era gente a la que podía silenciarse.

La práctica artística se impuso sobre las teorías y enseñó, en su propio hacer, los principios de la libertad creadora y la esencia del arte de la creación: “...no se copia jamás la naturaleza --sostuvo Pablo Picasso--, no se la imita tampoco, se permite que unos objetos imaginados revistan apariencias reales. No se trata de partir de la pintura para llegar a la naturaleza: es de la naturaleza a la pintura que hay que ir. Hay pintores que transforman el sol en una mancha amarilla, pero hay otros que, gracias a su arte y a su inteligencia, transforman una mancha amarilla en sol”.

 * Mario Goloboff es escritor y docente universitario. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Salvador Allende - Asamblea Naciones Unidas (1972)

 El discurso de Salvador Allende en la ONU, recibido de pie y con aplausos al estadista chileno, reconocido como liderazgo a nivel mundial.




miércoles, 8 de septiembre de 2021

Día de la Alfabetización - Eduardo Galeano

 Sergipe, norte de Brasil: Paulo Freire inicia una nueva jornada de grabajo con su grupo de campesinos muy pobres, que se están alfabetizando.

- ¿Cómo estás, Joao?

Joao calla. Estruja su sombrero. Largo silencio, y por fin dice:

- No puedo dormir. Toda la noche sin pegar los ojos.

Más palabras no le salen de la boca, hasta que murmura:

- Ayer yo escribí mi nombre por primera vez.


*En la actualidad, un total de 11 millones de brasileños mayores de 15 años son analfabetos, según los datos correspondientes a 2019 divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).



martes, 7 de septiembre de 2021

José Carlos Mariátegui y José Martí

Lo importante, hoy, es que Martí y Mariátegui – y tantos más - han sido absueltos por la historia, y nos enseñan aún la importancia del pensar lo político desde la ética, y de la propia identidad como base de la unidad en la lucha por las transformaciones sociales que nuestros pueblos demandan, a sabiendas o no. 

 

Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América - Desde Alto Boquete, Panamá

 

La filosofía de la praxis no sólo pretendía explicar y justificar todo el pasado sino también explicarse y justificarse históricamente a sí misma, es decir, era el “historicismo” máximo, la liberación completa de todo “ideologismo” abstracto, la conquista real del mundo histórico, el comienzo de una nueva civilización. Antonio Gramsci·


Al reflexionar desde el presidio político -entre fines de la década de 1920 y comienzos de la de 1930- sobre la formación de lo que llamó la filosofía de la praxis, Antonio Gramsci empieza por aludir a una tesis clásica planteada por Vladimir Lenin década y media antes.[1] “Se afirma”, dice Gramsci, que la filosofía de la praxis “ha nacido en el terreno del máximo desarrollo de la cultura de la primera mitad del siglo XIX, cultura representada por la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa y la literatura y la práctica políticas francesas”. Y añade: 

 

En el origen de la filosofía de la praxis se encuentran estos tres movimientos culturales. Pero ¿cómo se debe entender esta afirmación? ¿En el sentido de que cada uno de estos movimientos ha contribuido a elaborar respectivamente la filosofía, la economía y la política de la filosofía de la praxis? ¿O bien en el de que la filosofía de la praxis ha elaborado sintéticamente los tres movimientos, es decir, toda la cultura de la época, y que en la nueva síntesis, cualquiera que sea el momento que se examine, momento teórico, económico, político, se vuelve a encontrar, como “momento” preparatorio, cada uno de los tres movimientos? 

 

Para concluir diciendo: “Así lo creo, precisamente.”

 

En efecto, para Gramsci la filosofía de la praxis presupone “todo este pasado cultural, el Renacimiento y la Reforma, la filosofía alemana y la Revolución francesa, el calvinismo y la economía clásica inglesa, el liberalismo laico y el historicismo que se encuentra en la base de toda la concepción moderna de la vida.” En esa perspectiva, dice, la filosofía de la praxis:

 

es la coronación de todo este movimiento de reforma intelectual y moral, cuya dialéctica es el contraste entre cultura popular y alta cultura.(c:gc) Corresponde al nexo de Reforma protestante más Revolución francesa: es una filosofía que es también política y una política que es también filosofía. Está atravesando todavía su fase popular, folklórica: suscitar un grupo de intelectuales independientes no es cosa fácil, exige un largo proceso, con acciones y reacciones, con adhesiones y disoluciones y nuevas formaciones muy numerosas y complejas

 

Lo más esencial, aquí, radica en que la filosofía de la praxis “es una concepción nueva, independiente, original, pese a ser un momento del desarrollo histórico mundial, es la afirmación de la independencia y de la originalidad de una nueva cultura en incubación, que se desarrollará al desarrollarse las relaciones sociales.” Por lo mismo, en su desarrollo opera “una combinación variable de lo viejo y lo nuevo, un equilibrio momentáneo de las relaciones culturales correspondiente al equilibrio de las relaciones sociales”.

 

A esto se debe que, en cada momento de su desarrollo, esta filosofía solo puede presentarse inicialmente “con una actitud polémica y crítica, como superación del modo de pensar precedente y del pensamiento concreto existente (o del mundo cultural existente)”. Por ello, debe presentarse ante todo “como crítica del ‘sentido común’ […] y, por tanto, de la filosofía de los intelectuales,” que puede ser considerada “como la ‘punta’ del progreso del sentido común, por lo menos del sentido común de los estratos más cultos de la sociedad y, a través de éstos, también del sentido común popular.”

           

¿Cómo se expresan estas observaciones en el proceso de formación de un pensar orientado a la transformación de la realidad en un sentido revolucionario en nuestra América?

 

¿Se hace descartando todo lo que en un momento dado parece merecer los adjetivos de reaccionario y obsoleto? ¿O desde la ampliación constante de los espacios de expresión de las raíces que expresan nuestros procesos de formación, desde los saberes comunitarios indígenas y campesinos hasta el liberalismo democrático radical de José Martí, el socialismo indoamericano de Mariátegui y la teología de la liberación, por citar apenas algunas? 

 

Difícil tarea esta, en una región en la que, al decir de Gramsci, la base del desarrollo cultural acusa el influjo de “los cuadros de la civilización española y portuguesa del 1500 y del 1600, caracterizada por la Contrarreforma y por el militarismo parasitario”, cuyas cristalizaciones intelectuales afloran en la crisis que vivimos. Fue desde una circunstancia tal que Martí planteó a comienzos de la década de 1890 la necesidad de una revolución democrática antimperialista de liberación nacional, y de los medios políticos y morales para lograrla, mientras Mariátegui, en la de 1920, llegó al concepto de un socialismo indoamericano que expresaba – sin él saberlo - el vínculo entre el modo de producción en su sentido más abstracto, y la formación económico-social concreta del Perú.

 

Han quedado atrás los tiempos de la condescedencia de una ortodoxia – en el sentido gramsciano del término – que podía permitirse vincular a Martí y Mariátegui, en el mejor de los casos, a una pequeña burguesía “progresista”, para señalarles que o bien ese progresismo aspiraba a una unidad de clases sociales imposible, o entendía que al socialismo no le bastaba con ser marxista-leninista en nuestra América, sino que debía ser creación heroica, y no copia ni calco. Lo importante, hoy, es que ambos – y tantos más - han sido absueltos por la historia, y nos enseñan aún la importancia del pensar lo político desde la ética, y de la propia identidad como base de la unidad en la lucha por las transformaciones sociales que nuestros pueblos demandan, a sabiendas o no. 

 

Alto Boquete, Panamá, 7 de septiembre de 2021

 


· Introducción a la filosofía de la praxis. Selección y traducción de J. Solé Tura. Nueva Colección Ibérica. Ed. Península, Barcelona, 1967. La presente selección ha sido hecha sobre la Antología degli scritti de Antonio Gramsci. ® Instituto Gramsci, Roma. Todas las citas provienen de este texto. https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/11/introduccion-a-la-filosofia-de-la-praxis.pdf 

[1] “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo” (1913) https://www.fundacionfedericoengels.net/index.php/36-noticias2/noticias/188-tres-fuentes-y-tres-partes-integrantes-del-marxismo-de-v-i-lenin


Fuente: https://connuestraamerica.blogspot.com

jueves, 5 de noviembre de 2020

15 años de Alca, al carajo!

 Documental de Martín Granovsky, dirigido por Luciano Leyrado y producido por Ivan Granovsky

Por primera vez un documental reúne a los presidentes de América Latina 10 años después de la Cumbre de Mar del Plata que pulverizó al ALCA.
Era el sábado 5 de noviembre de 2005 en el Salón Versailles del Hotel Hermitage de Mar del Plata. Los cuatro presidentes de los países del Mercosur más el presidente de Venezuela estaban a punto de conseguir lo que buscaban: que la propuesta norteamericana de formar un área de libre comercio en todo el continente, el ALCA, se aprobara por consenso o no se aprobara. Ese día Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte Frutos y Hugo Chávez obtuvieron lo que querían.
La Cuarta Cumbre de las Américas no logró consenso para formar un ALCA y Washington fue derrotado en uno de sus proyectos más ambiciosos para alinear a la región detrás de sus intereses desde el siglo XIX.


jueves, 16 de julio de 2020

Francisco Paco Urondo - La Pura Verdad


Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.

Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito y también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.

La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida

Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

lunes, 29 de junio de 2020

Una apuesta moral por alcanzar calidad en el tratamiento informativo del dolor

Este texto es el resultado de una reflexión teórica y conceptual, elaborado en un grupo de trabajo sobre problemas morales, éticos y de responsabilidad social. La línea a la que está adscrito tiene como objetivo entender los valores que ejercen los reporteros a la hora de cubrir los hechos informativos. Esta preocupación permite indagar no solo sobre temas de calidad informativa, sino también sobre las llamadas culturas profesionales que profesan los periodistas e incluso sobre su libertad de expresión de gran interés para entender diversos fenómenos de opinión pública. Se complementa, de esta manera, un trabajo académico interdisciplinario en la Escuela de Ciencias Humanas con el apoyo de la Dirección de Investigación de la Universidad del Rosario.

Autor

Ortiz-Leiva, G. (2018). Una apuesta moral por alcanzar calidad en el tratamiento informa-tivo del dolor. Palabra Clave, 21(1), 134-164. DOI: 10.5294/pacla.2018.21.1.7

Resumen

Este artículo tiene como objeto resaltar el sello moral de la labor del reportero para mejorar las del relato elaborado en el momento de cubrir acontecimientos que conllevan algún tipo de desconsuelo y pena  en  torno a las víctimas que allí se producen. El camino a seguir parte de los valores interpretativos que requiere el periodista marcados por la necesidad de entender las razones que antecedieron las acciones  no  solo  humanas,  sino naturales, finalmente objeto de la mayor atención informativa, sobre todo, en tales hechos de dolor. Entre estos valores, se destacan el respeto que le permite al reportero acceder a una mejor consciencia de sí mismo ante otros que como él pueden ser objeto de informaciones angustiosas, la solidaridad que posibilita compartir con las informaciones emitidas, sentimientos y frustraciones y la confianza que dispone la situación informativa compleja para ser tratada con el mayor cuidado y discreción. En últimas, el cubrimiento periodístico en situaciones de duelo bajo esta estimación proporciona una variación o transformación de la noticia respecto de la calidad del tratamiento del dolor, ya que, aunque las víctimas son siempre objeto del mayor interés informativo, no siempre se logra calidad en los términos más adecuados a su propia vulnerabilidad. Así, la calidad de la información periodística se presentará como una transformación del acto informativo en relación con la búsqueda, la elaboración y la difusión de relatos de dolor y muerte, ligada en el proceso por la acción propia de lo que hace el periodista y la noción de valor agregado sobre lo que informa. 

Palabras claves

Calidad informativa; transformación informativa; respeto; solidaridad; confianza; razones morales (Fuente: Tesauro de la Unesco).

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sábado, 20 de junio de 2020

Educación para adultos

La educación de adultos es un área en que confluyen lo pedagógico y lo social, y vincula directamente el hecho educativo con los ámbitos socioeconómico y político por ser la educación de adultos uno de los medios de promoción humana y social en los sectores rurales y urbanos que buscan ser actores sociales útiles, conscientes y capaces de expresar y reafirmar su propia identidad. Con base en la revisión documental y la experiencia personal, este artículo expone algunas reflexiones analíticas para argumentar que la política socioeducativa de los adultos, al menos en la primera década del siglo XXI, pese a sus limitaciones indicadas, no deja de ser un avance desde su proyecto educativo de creación.

Palabras clave: educación, educación de adultos, rezago, pobreza, avance, retroceso, INEA, MEVyT.

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Ramírez, Liberio Victorino, Víctor Ramírez, Ana Cecilia Educación para adultos en el siglo XXI: análisis del modelo de educación para la vida y el trabajo en México ¿avances o retrocesos? Tiempo de Educar [en linea]. 2010, 11(21), 59-78. ISSN: 1665-0824. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=31116163004

miércoles, 17 de junio de 2020

Memoria y presente en el relato periodístico

Este trabajo hace parte de un proyecto de investigación sobre la calidad de la información periodística. Fue apoyado entre los años 2010-2011 por el Fondo de Investigaciones de la Universidad del Rosario (FIUR) dentro del Grupo Ética Aplicada, Trabajo y Responsabilidad Social de la Escuela de Ciencias Humanas.

Resumen

El análisis que se presenta aquí resalta el doble papel de la prensa como hacer profesional que busca dar respuesta a la pregunta '¿qué está pasando?', a la vez que le permite al hombre contar con un sentido social del presente. En esa labor, se hace necesario resaltar la importancia de consolidar un método de indagación de la realidad similar al de otras disciplinas sociales, y, dentro de él, el rescate permanente de la memoria para interpretar adecuadamente lo que acontece con relación a lo acontecido para plasmar, finalmente, su tarea en unos productos informativos o relatos con características definidas que recuerdan la importancia de pensar el periodismo no sólo por lo que hace sino, sobre todo, por lo que es y significa para la sociedad contemporánea.

Palabras clave:

Presente, sentido social, memoria, método periodístico, relato.

Ortiz-Leyva, G. Abril de 2013. Memoria y presente en el relato periodístico. Palabra Clave 16 (1), 69-100.

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lunes, 1 de junio de 2020

Nomenclador de cargos y áreas

Información válida para docentes de la provincia de Buenos Aires

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Fuente: http://servicios2.abc.gov.ar/servaddo/cargos.areas/ OCTUBRE 2015