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martes, 12 de noviembre de 2024

Trabajo Práctico - Investigación y análisis de “La concepción marxista de la historia”

"Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversos modos; de lo que se trata es de transformarlo." Karl Marx 

La actividad está diseñada para que los estudiantes investiguen y trabajen con distintos recursos didácticos, como bibliografía académica, fuentes primarias y materiales audiovisuales. 

Formato de Entrega: Caratula, texto justificado, letra arial 12

Objetivo: 

- Que los estudiantes del profesorado de Historia investiguen y analicen los principios fundamentales de la concepción marxista de la historia, utilizando una variedad de recursos didácticos. 
- Se espera que comprendan el enfoque del materialismo histórico y cómo se aplica a la interpretación de los procesos históricos. 

Criterios de evaluación: 

- Calidad de la investigación bibliográfica y selección de fuentes. 
- Uso adecuado de recursos didácticos (audiovisuales, mapas conceptuales, presentaciones). 
- Capacidad de análisis crítico de las fuentes primarias. 
- Claridad y originalidad en la creación del recurso didáctico. 
- Participación en las presentaciones y la discusión en clase. 
- Profundidad de la reflexión final escrita. 

Actividad: 

1. Cada grupo será responsable de investigar y presentar uno de los siguientes temas relacionados con la concepción marxista de la historia: 

 - El materialismo histórico y su relación con la economía. 
 - El concepto de lucha de clases en la historia. 
 - El modo de producción y las transformaciones históricas. 
 - La relación entre base y superestructura. 
 - Las revoluciones históricas desde la perspectiva marxista.

2. Búsqueda de bibliografía: 

Cada grupo deberá buscar y seleccionar dos fuentes académicas (libros o artículos) que traten su tema. Los textos pueden incluir obras de Marx y Engels, como "El Manifiesto Comunista" o "El Capital", así como estudios de autores marxistas contemporáneos o historiadores que utilicen este enfoque. 

3. Recursos audiovisuales: 

Además de la bibliografía, cada grupo deberá incorporar un recurso audiovisual para complementar su investigación. Pueden utilizar documentales, entrevistas a historiadores o vídeos explicativos sobre el materialismo histórico y la concepción marxista de la historia. 

 - Documentales 
 - Entrevistas a historiadores marxistas. 
 - Vídeos educativos en canales como YouTube, educar, etc

4. Análisis de una fuente primaria: 

Cada grupo deberá seleccionar un fragmento de una fuente primaria de Marx o Engels, como un capítulo de "El Capital" o un pasaje de "El Manifiesto Comunista", y realizar un análisis de cómo se refleja en este texto la concepción marxista de la historia. 

5. Creación de un recurso didáctico: 

Una vez que los grupos hayan completado la investigación, deberán crear un recurso didáctico que explique los conceptos principales de su tema y lo conecte con ejemplos históricos. Ejemplos: 

 - Un mapa conceptual digital (prezi) que visualice las relaciones entre conceptos clave del materialismo histórico. 
 - Un resumen en formato infografía (canva) para facilitar la comprensión de los estudiantes más jóvenes. 
 - Una presentación en diapositivas que exponga los resultados de su investigación con citas de las fuentes bibliográficas y audiovisuales utilizadas. 
 - Un podcast (capcut) explicando el tema con ejemplos históricos concretos.

6. Presentación en clase: 

Los grupos presentarán sus trabajos al resto de la clase, compartiendo tanto la bibliografía encontrada como el recurso audiovisual y el análisis de la fuente primaria. Los demás estudiantes podrán hacer preguntas o agregar comentarios para profundizar el debate. 

7. Reflexión final escrita (individual): 

Al finalizar las presentaciones, cada estudiante deberá escribir una reflexión personal (alrededor de 500 palabras) en la que analicen cómo la concepción marxista de la historia puede influir en su práctica docente futura. Algunas preguntas para guiar la reflexión: 

 - ¿Qué aportes ofrece la concepción marxista para comprender los procesos históricos? 
 - ¿Cómo puede integrarse el materialismo histórico en la enseñanza de la historia en la escuela? 
 - ¿Qué desafíos podría enfrentar un docente al introducir estos conceptos en el aula?

lunes, 4 de octubre de 2021

Ideas estéticas y literarias de Carlos Marx

Por Mario Goloboff 

Es sabido: dos de los autores más citados por Carlos Marx en todos sus escritos son Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. Menos difundido, pero igualmente conocido, es que manejaba casi todas las lenguas europeas, que releía con fruición a los clásicos griegos (una vez por año leía a Esquilo en su original griego), y que recitaba de memoria para su familia y amigos largos pasajes de La divina comedia, así como versos de Heine y de Goethe. Fuera del alemán, sus preferidos eran el poeta escocés Robert Burns, Walter Scott y Honorato de Balzac, y alguna vez se propuso que, terminadas sus obras económicas, escribiría un trabajo crítico sobre La comedia humana. Cuenta su hija menor, Eleanor: “A mí, y a mis hermanas antes, me leyó todo Homero, todo los Nibelungen LiedGudrunDon QuijoteLas mil y una noches, etc. Shakespeare era la Biblia de nuestra casa, siempre en boca de alguien y en manos de todos. Cuando cumplí seis años me sabía de memoria todas las escenas de Shakespeare”.


Estos eran, entre otros muy calificados, sus gustos personales, explicables por su inteligencia, su formación, su época. A ellos se sumaron opiniones, ya en un plano teórico, que los convalidaron, e inclinaron el fiel de la balanza hacia el clasicismo, la representación de la realidad en la obra de arte, el espejo correspondiente. No era difícil (ni necesario) deducir del conjunto una estética marxista, pero así se hizo. Omitiendo, olvidando, desviando algún concepto contradictorio. Tal, entre otros, el enigma que recorre su obra y que él jamás pudo resolver (ni otros marxistas): “La dificultad no es la de comprender que el arte griego y la epopeya están vinculados a ciertas formas del desarrollo social, sino que ellos nos procuran todavía un placer estético y que, desde muchos ángulos, representan para nosotros una norma, hasta un modelo inaccesible” (Grundisse, 1857: los planos o borradores de lo que iba a ser El Capital).

Por gustos también personales, por pereza mental, por escasa formación de buena parte de sus seguidores, se consagró sin más el realismo y la representación veraz de lo real como doctrina oficial, refrendados por ciertas páginas de Vladimir Ilich Lenin sobre León Tolstoi y por otras de teóricos estimados, como Gueorgui Plejánov, con su exploración del “equivalente social” en arte y en literatura. Para culminar viendo en la obra, aspectos múltiples de la vida económica y social expresados en un particular lenguaje. No se exploró, más bien se desechó, para hacerlo, la relación que podía existir entre esa estética que se desarrollaba como marxista, basada en un comportamiento humano específico, y las teorías y el pensamiento, no sólo estéticos, de Carlos Marx.

Sin embargo las ideas centrales de Marx que están en sus primeros textos de juventud (Manuscritos, de 1844), que recorren de modo permanente toda su obra, y que fundarían una nueva estética, son su concepción del hombre como trabajador y transformador de la realidad en medio del conjunto de la sociedad y sujeto a las relaciones que ella impone, exteriorizando, objetivando, manifestando en esa producción su propio ser, su situación de creación y, a la vez, de enajenación. Son esa concepción del hombre, de la historia y de la sociedad las que fundarían y constituirían los principios de una estética. Es ya en los Manuscritos donde para él el arte --como todo trabajo-- manifiesta la necesidad del hombre de objetivarse y, con ello, las de sus fuerzas primordiales, creadoras.

Esto abre la posibilidad de ver en el arte, dentro del todo de su concepción que muchos teóricos llaman “práctico productiva”, su carácter de actividad práctica y creadora. “El arte se presenta en esta concepción --explica Adolfo Sánchez Vázquez-- como una forma de actividad práctica, de la producción de objetos, y, en este sentido, se elaciona con el trabajo en cuanto que éste --como libre juego de las fuerzas espirituales y físicas del hombre-- pone de manifiesto cierto contenido estético. Se relaciona asimismo con el trabajo en cuanto producción de un nuevo objeto en el que se proyectan o expresan fuerzas esenciales humanas, y se pone de manifiesto un principio creador. La relación con el trabajo se manifiesta, en tercer lugar, en cuanto que, gracias a él, el hombre ha perfeccionado su capacidad de dominar la materia para imprimirle la forma adecuada a una función o necesidad humana, y ha podido elevarse así --sobre la base de la división social del trabajo-- a una actividad específica --el arte-- destinada a satisfacer la necesidad estética de imprimir a una materia la forma adecuada para expresar cierto contenido espiritual. El arte ha surgido, pues, sobre la base del trabajo humano y del desarrollo del principio estético o creador que ya se daba en él”.

¿Hasta qué punto es comprensible que de estas ideas naciera una estética del realismo como la que surgió? ¿Una estética cuyo fundamento era la teoría del reflejo, que vinculaba directamente un estilo de creación con los intereses de clase; en fin, que consagraba en arte (una actividad creadora) un método de creación o un estilo entre los muchos posibles, como la única expresión artística de izquierda? ¿O, para decirlo en términos más cercanos al marxismo, por qué designar e indicar una praxis artística determinada, convertida en la única posible para expresar los “contenidos” anticapitalistas y revolucionarios?

Como era natural que ocurriera en los países socialistas, y obviamente en los otros, esta concepción del arte como reflejo o representación verídica de la realidad tuvo más consecuencias en el plano teórico que en la práctica artística misma, la que siguió los caminos que la propia historia del arte iba encontrando cualesquiera fuesen las normas que la doctrina quisiera imponerle. Además, se hacía evidente que, considerados a la luz del pensamiento marxista el arte y la literatura, como actividades libres y creadoras, la estética no podía ser estrecha, uniforme, coercitiva. Afortunadamente, por encima y en contra de tales posiciones (estar en contra de estas ideas, numerosas veces costaba la vida) se alzaron creadores de talla (Maiakovsky, Picasso, Bertold Brecht y muchos otros, así como en América latina Juan Rulfo, José Lezama Lima, Juan Carlos Onetti, nuestro Julio Cortázar) y no era gente a la que podía silenciarse.

La práctica artística se impuso sobre las teorías y enseñó, en su propio hacer, los principios de la libertad creadora y la esencia del arte de la creación: “...no se copia jamás la naturaleza --sostuvo Pablo Picasso--, no se la imita tampoco, se permite que unos objetos imaginados revistan apariencias reales. No se trata de partir de la pintura para llegar a la naturaleza: es de la naturaleza a la pintura que hay que ir. Hay pintores que transforman el sol en una mancha amarilla, pero hay otros que, gracias a su arte y a su inteligencia, transforman una mancha amarilla en sol”.

 * Mario Goloboff es escritor y docente universitario. 

sábado, 19 de mayo de 2018

Shakespeare y Goethe sobre el dinero


Shakespeare describe muy bien la naturaleza del dinero. Para comprenderlo, comencemos por la explicación del pasaje de Goethe.* Lo que existe para mí mediante el dinero, lo que puedo pagar, es decir, lo que el dinero puede comprar, yo lo soy: yo, el poseedor del dinero mismo. Tan grande como sea la fuerza del dinero, es mi fuerza. Las virtudes del dinero son mis virtudes y mi poder, lo de su poseedor. Lo que soy y lo que puedo no está de ningún modo determinado por mi individuo. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Así pues, no soy feo, porque el efecto de la fealdad, su fuerza repulsiva, es anulada por el dinero. Soy —mi individuo es— cojo, pero el dinero ¡me procura 24 pies!; así que no soy cojo. Soy un mal hombre, deshonesto, sin conciencia, sin espíritu, pero el dinero es honrado; luego, su posesor lo es igualmente.


El dinero es el mayor bien, luego su posesor es bueno; el dinero me ahorra la pena de ser deshonesto, luego se me supone honesto; estoy desprovisto de espíritu, pero el dinero es el espíritu verdadero de todas las cosas, ¿cómo va a estar desprovisto de espíritu su posesor? Y además, puede comprarse personas espirituales, ¿no es más espiritual que lo más espiritual? Yo, que gracias al dinero, puedo todo a lo que aspira un corazón humano, ¿no tengo en mi posesión todos los poderes humanos? Mi dinero ¿no transforma todas mis insuficiencias en su contrario? Si el dinero es el lazo que me liga a la vida humana, a la sociedad, a la naturaleza y al hombre, ¿no es el lazo de todos los lazos? ¿No puede anudar y desanudar todos los lazos? ¿No es por esto mismo el medio universal de separación? Es la verdadera moneda divisionaria, así como el verdadero medio de unión, la fuerza galvanoquímica de la sociedad.

Shakespeare anota sobre todo dos particularidades del dinero:

1. Es la divinidad visible, la transformación de todas las virtudes humanas y naturales en su contrario, la confusión y la falsificación generales de todas las cosas; reconcilia a los inconciliables.
2. Es la prostituta universal, el entremetido universal de los hombres y los pueblos. El trastorno y la confusión de todas las cualidades humanas y naturales, la fraternización de los imposibles —la potencia divina— del dinero, se basan en su esencia, en tanto que esencia específica del hombre hecho extranjero, que aliena y se aliena. Es el poder alienado de la humanidad.

* Marx alude a dos párrafos de Fausto y de Timón de Atenas, que ha citado anteriormente.

Fuente: Karl Marx: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, pp. 145-146

Sobre la Literatura y el Arte (Marx-Engels)

La edición de SOBRE LA LITERATURA Y EL ARTE se basó en la edición que se terminó de imprimir el 13 de diciembre de 1965, en La Habana, Cuba.
Todo el texto ha sido tomado de aquella edición salvo los extractos del Manifiesto del Partido Comunista, los cuales provienen de la versión publicada en internet por el Marxists Internet Archive en 1999 (http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm).
Digitalización: José F. Polanco (Manifiesto del Partido Comunista), Julio Rodríguez (todo lo demás). Esta edición digital: Marxists Internet Archive (www.marxists.org), 2012.
Marxists.org permite y alienta la libre reproducción de este libro, en parte o en todo, por cualquier medio. Al hacerlo, favor de citar la fuente. Este y otros textos de Marx, Engels, y demás clásicos del marxismo, se pueden consultar en http://www.marxists.org


NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL ARTE

Sumario:
1.- Por el conocimiento del mundo exterior el hombre aprende a conocerse
2.- El carácter histórico y social de los órganos de los sentidos
3.- La educación de los cinco sentidos ha permitido el nacimiento de las artes
4.- La política, el arte, la literatura, no podrían ser estudiados al margen de la historia del trabajo y de la industria 5.- La verdadera riqueza está en la plenitud de la vida
6.- El trabajo y el nacimiento del arte
7.- El hombre, antes de ejecutar, concibe
8.- El arte y la división del trabajo
9.- El arte, monopolio de las clases dominantes
10.- El sentido estético y los metales preciosos 11.- La obra de arte, objeto de cambio en la sociedad capitalista
12.- El capitalismo hace de la obra de arte una mercancía
13.- Efectos de la obra de arte
14.- La relación desigual entre el desarrollo de la producción material y el arte
15.- La producción capitalista es contraria al arte y la poesía
16.- La última fase de una forma histórica: su comedia
17.- El recurso de antiguas formas literarias y artísticas para exaltar las luchas nuevas
18.- Lo que el presente toma prestado al pasado
19.- El señor Dühring hace tabla rasa del pasado
20.- La «estética» de Hegel

Libro: (click)

La crítica Literaria Marxista

El hombre se apropia su ser universal de una manera universal, o sea en tanto que hombre total. Cada una de sus relaciones humanas con el mundo: ver, oír, querer, actuar, amar, en fin, todos los órganos de su individualidad, que son inmediatos en su forma como órganos comunes, son, en su relación objetiva o el comportamiento ante el objeto, la apropiación de ese objeto. La apropiación de la realidad humana, la manera de comportarse ante el objeto, es la manifestación de la realidad humana. Karl Marx: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844

Como ha dicho el crítico inglés Terry Eagleton con palabras que quien esto escribe hace suyas: El marxismo es un asunto altamente complejo, y no lo es menos ese sector del mismo conocido como crítica literaria marxista. Sería por lo tanto imposible en este breve estudio hacer otra cosa que tratar unos cuantos temas básicos y plantear algunas cuestiones fundamentales (…). He intentado presentar el asunto tan claramente como me ha sido posible, si bien esto, dadas las dificultades, no es tarea fácil.

 Tarea, por otro lado, cada vez más acuciante, ya que en los últimos años se ha visto la utilización de «nuevos instrumentos para reprimir la Historia». Pues como dijera Trotsky, «el invocar las normas abstractas no es un error filosófico desinteresado, sino un elemento necesario en la mecánica de la engañifa de clase».
Karl Marx y Friedrich Engels, los fundadores del socialismo científico, no articularon su pensamiento estético en un estudio concreto, pero salpicaron sus obras de observaciones y comentarios acerca de la cuestión, llegando en algunos casos a hacer auténtica crítica literaria. Por otro lado y como veremos, explicitaron algunas ideas básicas que serían desarrolladas posteriormente, y que constituyen en buena medida el fundamento de la crítica literaria marxista, ideas que no pueden entenderse correctamente disociadas de la teoría general del marxismo: la de la producción y sus relaciones, del materialismo histórico y de la lucha de clases. Las relaciones de producción son las relaciones materiales, objetivas, que se dan en toda sociedad, independientes de la conciencia del hombre, y que se van estableciendo entre los individuos durante el proceso en que se crea el producto social. Esas relaciones se basan en las relaciones de propiedad sobre los medios de producción. Por otro lado, los modos de producción son formas históricamente condicionadas, cada una de las cuales constituye la base determinante del régimen social del momento histórico; de ahí provienen, además, las ideas dominantes del momento y la superestructura, como vamos a ver.

Julio Rodríguez Puértolas (Universidad Autónoma de Madrid)


Marxismo y Literatura: (click) obras de Nikolai Ostrovski, Elizaveta Drabkina, A. S. Makarenko, Javier Heraud, César Vallejo, Roque Dalton, Violeta Parra, Jacques Viau Renaud, Berthold Brecha, Anatoli Lunacharsky, Mijail Bajtin y León Trotsky.

Literatura y Marxismo: (click) Marco Teórico.

Libros marxistas para la formación: (click) 10 obras para estudiar el socialismo científico

lunes, 14 de mayo de 2018

¿Hay que ser comunista para leer a Karl Marx?

Un Rey en Nueva York (A King in New York) es una película de cine británico. Fue estrenada el 12 de septiembre de 1957 con guión, dirección, actuación, producción y música de Charles Chaplin. Actuaron también Dawn Addams, Maxine Audley, Jerry Desmonde, Oliver Johnston y Michael Chaplin.

La película, que muestra con tono satírico ciertos aspectos de la sociedad y la política de Estados Unidos, fue producida en Europa donde Chaplin residía desde 1952 ante la prohibición de ingresar a los Estados Unidos y no fue exhibida en este país hasta el 21 de diciembre de 1973.

Sinopsis: Shahdov (Charles Chaplin), rey de Estrovia, tiene que huir precipitadamente de su país al estallar una revolución. Llega a los Estados Unidos sin recursos económicos, pero una joven publicista de televisión (Dawn Addams) le sugiere que protagonice algunos anuncios, aunque no parece la persona más adecuada para este trabajo... Penúltima película del maestro Chaplin, que tres años antes había tenido que exiliarse de Estados Unidos debido a la "caza de brujas" promovida por el senador McCarthy.

Aquí, un fragmento del dialogo entre el Rey y el niño:

Pero alguien debe de gobernar. (Rey)
-No me gusta la palabra gobernar. (Niño)
-Bueno, si no te gusta la palabra gobernar digamos mandar. (Rey)
-El mando del gobierno significa poder político y el poder político es la forma más directa del oprimir al pueblo… ¿Y dónde se encuentra el individuo? (Niño)
-No lo sé. (Rey)
-Se halla sumido en el terror porque se le enseña a odiar en vez de enseñarle a amar. Si queremos que la civilización sobreviva hay que combatir el poder hasta lograr reestablecer la paz y la dignidad humana. (Niño)


Fuente: YouTube

jueves, 16 de noviembre de 2017

Karl Marx: Manuscritos Económicos y Folosóficos de 1844

Nota sobre los Manuscritos

El Manuscrito Nº 1 consta de nueve folios (l8 hojas, 36 páginas) que fueron unidos por Marx formando un cuaderno. Las páginas fueron divididas, antes de escribir en ellas, en tres columnas, por medio de dos rayas verticales. Cada una de las columnas lleva, de izquierda a derecha, el siguiente título: Salario, Beneficio del Capital, Renta de la tierra. Aparentemente Marx pensaba desarrollar paralelamente estos tres temas con igual extensión. A partir de la página XXII Marx escribió sobre la totalidad de las páginas, sin respetar la división en columnas; esta parte es la que, de acuerdo con el contenido, se ha titulado: El trabajo enajenado. El Manuscrito se interrumpe en la página XXVII.

El Manuscrito Nº 2 consta de un folio (2 hojas, 4 páginas, numeradas del XL al XLIII). Comienza a la mitad de una frase y constituye manifiestamente sólo el fragmento final de un escrito más amplio.

El Manuscrito N°3 está contenido en un cuaderno formado por 17 folios (34 hojas, 68 páginas las últimas 23 no escritas). La numeración de Marx salta de la pág. XXI a la XXIII y de la XXIV a la XXVI.


Comienza el Manuscrito con dos apéndices a un texto perdido que han sido titulados, respectivamente, por V. Adoratsky Propiedad privada y trabajo, Propiedad privada y comunismo. Sigue la crítica de la Filosofía hegeliana y el Prólogo, que aquí se ha colocado al comienzo.

Texto: click

Fuente: https://www.marxists.org/

lunes, 26 de junio de 2017

Karl Marx (1845) Tesis sobre Feuerbach

TESIS SOBRE FEUERBACH[1]

1
El defecto fundamental de todo el materialismo anterior —incluido el de Feuerbach— es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Fenerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en "La esencia del cristianismo" sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse. Por tanto, no comprende la importancia de la actuación «revolucionaria», «práctico-crítica».
2
El problema de sí al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar [8] la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. E1 litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.
3
La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Roberto Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.
4
Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo mismo. Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla.
5
Feuerbach, no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial; pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica.
[9]
6
Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.
Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:
1) A hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso [Gemüt] y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.
2) En él, la esencia humana sólo puede concebirse como «género», como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos. 
7
Feuerbach no ve, por tanto, que el «sentimiento religioso» es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.
8
La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.
9
A lo que más llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la «sociedad civil».
10
El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad «civil»; el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.
[10]
11
Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Escrito por C. Marx en la primavera de 1845. Publicado por primera vez C. Marx. Se publica de acuerdo con el apéndice a la edición Traducido del alemán, texto de la edición de 1888, cotejado con el manuscrito de F. Engels en 1888 como aparte de su "Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana".

NOTAS [1]

1. Carlos Marx escribió las "Tesis sobre Feuerbach" en Bruselas, en la primavera de 1845, cuando había terminado ya de desarrollar los rasgos principales de su teoría materialista de la historia y había extendido el materialismo a la explicación de la sociedad humana. Según definición de Engels, es «...el primer documento en que se contiene el germen inicial de la nueva concepción del mundo». (Véase en el tomo 3 de la presente edición el prefacio del libro "Ludwig Feuerbach".)
Las "Tesis sobre Feuerbach" se encuentran en el "Cuaderno de notas" de Marx correspondiente a los años 1844-1847 y llevan el título "Sobre Feuerbach". Al editar en 1888 las "Tesis", Engels las redactó, introduciendo en ellas algunos cambios con el fin de hacer este documento, que Marx no se proponía publicar, más comprensible para los lectores. En la presente edición, las "Tesis" se ofrecen tal y como las publicó Engels, agregando con el manuscrito de Marx delante, subrayados y entre comillados que no se ven en la edición de 1888. El título de "Tesis sobre Feuerbach" se debe al Instituto de Marxismo-Leninismo.— 7.