Wolfgang Iser, en el texto El proceso de lectura señala que una obra literaria se completa no después de que se escribe si no a partir de que es leída por un receptor. El lector es quien actualiza la obra, es decir, quien le da sus últimos toques… varias son las cuestiones que sustentan este hecho.
Incluir, los medios de comunicación como objeto de estudio, desde el ámbito educativo formal, no formal e informal. Abordando los elementos que están implícitos en el proceso de comunicación, a saber: el mensaje; el contexto; el medio o los medios en sí; la audiencia; los emisores; la industria mediática, el sujeto pedagógico; entre otros.
martes, 21 de mayo de 2013
"El lector proyecta su presencia dentro del texto de ficción" Roger Chartier
ROGER CHARTIER, HISTORIADOR
A lo largo de la historia, las
prácticas de la escritura y la lectura tuvieron múltiples significaciones y
formas. En la actualidad, la tecnología digital permite leer y escribir en una
misma superficie.
En el siglo XVIII, con novelas como las de Goethe y de Rousseau, se
habría producido una revolución en la lectura. ¿Qué cambió en el modo de leer;
qué provocó un sortilegio ante los libros?
-Algunos historiadores consideraron que después de 1750 aparece una nueva forma de lectura, que se apodera de más textos, los lee con una distancia crítica, y porque ya la lectura no era solamente de libros sino también de panfletos, libelos, periódicos. A este tipo de lectura extensiva se la llamó revolución de la lectura, y se la oponía a lectura intensiva que era el modelo de la lectura tradicional: pocos textos, leídos y releídos, memorizados y reverenciados. Otros historiadores piensan que no hubo revolución y que las formas de lectura intensiva y extensiva existieron desde el Renacimiento. Efectivamente, un lector humanista del siglo XVI leía con intensidad algunos textos pero leía muchos libros e iba de uno a otro. Por otro lado, en el siglo XVIII la novela supone una lectura particularmente intensa. El lector lee y relee la misma novela, incorpora el texto dentro de su pensamiento, de sus afectos, proyecta su presencia dentro del texto de ficción. Así, no se pueden oponer rígidamente los dos modelos, que describen tipos de lectura que el mismo lector puede practicar en distintos momentos frente a diversos textos.
-Algunos historiadores consideraron que después de 1750 aparece una nueva forma de lectura, que se apodera de más textos, los lee con una distancia crítica, y porque ya la lectura no era solamente de libros sino también de panfletos, libelos, periódicos. A este tipo de lectura extensiva se la llamó revolución de la lectura, y se la oponía a lectura intensiva que era el modelo de la lectura tradicional: pocos textos, leídos y releídos, memorizados y reverenciados. Otros historiadores piensan que no hubo revolución y que las formas de lectura intensiva y extensiva existieron desde el Renacimiento. Efectivamente, un lector humanista del siglo XVI leía con intensidad algunos textos pero leía muchos libros e iba de uno a otro. Por otro lado, en el siglo XVIII la novela supone una lectura particularmente intensa. El lector lee y relee la misma novela, incorpora el texto dentro de su pensamiento, de sus afectos, proyecta su presencia dentro del texto de ficción. Así, no se pueden oponer rígidamente los dos modelos, que describen tipos de lectura que el mismo lector puede practicar en distintos momentos frente a diversos textos.
¿La lectura intensiva tiene huellas de la lectura de la Biblia?
-Sería como un desplazamiento de la lectura más intensiva posible, que era en los países protestantes la lectura de la Biblia. Esa lectura de la Biblia que se hacía dentro de la familia en voz alta, o que cada uno de los cristianos debía hacer, fue por empezar una práctica de los calvinistas, de los puritanos y de los "pietistas". Y progresivamente apareció la conquista de los luteranos por este modelo. Luego hubo un desplazamiento hacia una serie de textos de ficción de una práctica de la lectura que se había cristalizado alrededor del texto sagrado. Lo que puede explicar por qué en el siglo XVIII hay toda una transferencia del vocabulario de la religión a la lectura y la escritura. Además, el escritor va a desempeñar el papel del clero. Junto al desplazamiento de las prácticas de la lectura religiosa a textos de ficción, algunos escritores se transforman en guías de la humanidad. Quizá Rousseau sea el primero en Francia.
-Sería como un desplazamiento de la lectura más intensiva posible, que era en los países protestantes la lectura de la Biblia. Esa lectura de la Biblia que se hacía dentro de la familia en voz alta, o que cada uno de los cristianos debía hacer, fue por empezar una práctica de los calvinistas, de los puritanos y de los "pietistas". Y progresivamente apareció la conquista de los luteranos por este modelo. Luego hubo un desplazamiento hacia una serie de textos de ficción de una práctica de la lectura que se había cristalizado alrededor del texto sagrado. Lo que puede explicar por qué en el siglo XVIII hay toda una transferencia del vocabulario de la religión a la lectura y la escritura. Además, el escritor va a desempeñar el papel del clero. Junto al desplazamiento de las prácticas de la lectura religiosa a textos de ficción, algunos escritores se transforman en guías de la humanidad. Quizá Rousseau sea el primero en Francia.
Jamás se han editado tantos libros como en nuestra época. Esta
abundancia, ¿afecta el valor del libro y el modo de leer?
-Pienso que sí. Con la multiplicación de los títulos y la posibilidad de publicación electrónica existe la idea de temor frente al exceso, ante lo indomable de una producción que nadie puede evidentemente leer, ni siquiera controlar. Una consecuencia es hacer más difícil una jerarquización entre los textos que pueden producir un efecto sobre los pensamientos o los sentimientos y los que evidentemente no tienen la misma fuerza. También afecta a la lectura. La paradoja es que hoy en día los discursos lamentan, por un lado, la desaparición de la lectura y, por el otro, la multiplicación de los libros.
-Pienso que sí. Con la multiplicación de los títulos y la posibilidad de publicación electrónica existe la idea de temor frente al exceso, ante lo indomable de una producción que nadie puede evidentemente leer, ni siquiera controlar. Una consecuencia es hacer más difícil una jerarquización entre los textos que pueden producir un efecto sobre los pensamientos o los sentimientos y los que evidentemente no tienen la misma fuerza. También afecta a la lectura. La paradoja es que hoy en día los discursos lamentan, por un lado, la desaparición de la lectura y, por el otro, la multiplicación de los libros.
La escritura fue clave para la conformación del espacio público. ¿Hoy
qué papel cumple?
-El espacio cívico del debate supone instituciones para hacerlo y evidentemente esto es un desafío para las sociedades modernas donde los individuos se encuentran aislados. No tenemos la tra ma de clubes, salones, sociedades de lectura que definían el siglo XVIII. Efectivamente, no sabemos, tenemos dudas de que la circulación de lo escrito sea la base de la discusión pública. Esto supondría que la práctica editorial, las ferias del libro, las librerías, las bibliotecas puedan tener un papel en la reconstrucción de la circulación de lo escrito en lugares donde se intercambian palabras vivas a propósito de la ficción, las ideas, los ensayos, la historia. En los últimos años hemos visto que las librerías organizan con más frecuencia presentaciones de libros, las ferias del libro permiten una forma de acercamiento de los lectores —u oyentes— a la cultura escrita, y que las bibliotecas —lejos de desaparecer tal como se había prometido por la circulación digital de los textos— refuerzan su papel de reorganizar la palabra viva alrededor de la cultura escrita. Sería una respuesta optimista a diagnósticos pesimistas.
-El espacio cívico del debate supone instituciones para hacerlo y evidentemente esto es un desafío para las sociedades modernas donde los individuos se encuentran aislados. No tenemos la tra ma de clubes, salones, sociedades de lectura que definían el siglo XVIII. Efectivamente, no sabemos, tenemos dudas de que la circulación de lo escrito sea la base de la discusión pública. Esto supondría que la práctica editorial, las ferias del libro, las librerías, las bibliotecas puedan tener un papel en la reconstrucción de la circulación de lo escrito en lugares donde se intercambian palabras vivas a propósito de la ficción, las ideas, los ensayos, la historia. En los últimos años hemos visto que las librerías organizan con más frecuencia presentaciones de libros, las ferias del libro permiten una forma de acercamiento de los lectores —u oyentes— a la cultura escrita, y que las bibliotecas —lejos de desaparecer tal como se había prometido por la circulación digital de los textos— refuerzan su papel de reorganizar la palabra viva alrededor de la cultura escrita. Sería una respuesta optimista a diagnósticos pesimistas.
El avance de nuevos medios que ponen el acento en la imagen, ¿puede
provocar el declive del placer de la lectura?
-La imagen siempre ha acompañado la cultura escrita y en la historia del libro la presencia de las imágenes fue fundamental. En el XVIII se fortalece la idea según la cual la imagen muestra lo que el texto no puede enunciar. Hoy en día el desafío de la imagen es diferente, pero debemos también considerar que las pantallas del presente (salvo en el cine y en la televisión donde hay imágenes puras, sin texto, excepto el oral) no únicamente de textos, pero multiplican la presencia del texto. Por otro lado, se puede ver en las técnicas de lectura del texto digital una forma de zapping, de discontinuidad, de secuencias breves.
-La imagen siempre ha acompañado la cultura escrita y en la historia del libro la presencia de las imágenes fue fundamental. En el XVIII se fortalece la idea según la cual la imagen muestra lo que el texto no puede enunciar. Hoy en día el desafío de la imagen es diferente, pero debemos también considerar que las pantallas del presente (salvo en el cine y en la televisión donde hay imágenes puras, sin texto, excepto el oral) no únicamente de textos, pero multiplican la presencia del texto. Por otro lado, se puede ver en las técnicas de lectura del texto digital una forma de zapping, de discontinuidad, de secuencias breves.
¿Qué relación produce la computadora con la escritura?
-Por primera vez es la misma superficie, es el mismo objeto sobre el cual se escribe y se lee. Hoy podemos aprovechar tres maneras fundamentales de inscribir escritura sobre un soporte: manuscrita, impresa y electrónica. Y no sé cuál podrá ser el futuro de los conflictos entre estas formas, pero lo que me parece es que hoy en día hay como un equilibrio, una negociación que se organiza inconscientemente entre estas diversas formas.
¿De qué modo se organiza?
-Por ejemplo, la escritura manuscrita tiene como herencia la idea de una relación más personal con el otro y puede tener el peso de la autenticidad. Y la dimensión jurídica de la firma autógrafa o del documento manuscrito sigue estando muy presente. La forma de la lectura frente al libro impreso tiene una herencia de muy larga duración porque la forma del libro tal como la conocemos no fue inventada por Gutenberg, sino que apareció en los primeros siglos de la era cristiana con el códice, es decir un libro compuesto por hojas dobladas. Nuestro mundo hasta la computadora era uno en el que había una serie de jerarquías paralelas, es decir diversos tipos de objetos: libros, periódicos, cartas y géneros textuales que correspondían a estas formas y a los usos de los lectores. Si la gran revolución de la computadora es el permitir leer y escribir en la misma superficie, también lo es —y no sé si es algo positivo o negativo— la idea de que todos los géneros textuales aparecen sobre el mismo objeto en la misma forma.
¿Se establece una continuidad que borra las diferencias entre distintos
objetos textuales?
-La diferenciación que establecía un libro, un cuaderno, una carta, un periódico, una revista, etc. se plantea de otro modo en el mundo electrónico, con lo que delimitar la unidad de cada texto es también una práctica muy diferente. Y es, me parece, un desafío, porque puede borrar las diferencias entre textos de ficción y textos de saber, o textos de falsificación y textos que tienen una autoridad científica.
-La diferenciación que establecía un libro, un cuaderno, una carta, un periódico, una revista, etc. se plantea de otro modo en el mundo electrónico, con lo que delimitar la unidad de cada texto es también una práctica muy diferente. Y es, me parece, un desafío, porque puede borrar las diferencias entre textos de ficción y textos de saber, o textos de falsificación y textos que tienen una autoridad científica.
¿Por qué amamos al libro?
-Por un lado existe un amor por los textos: es la idea de que algunos libros, y no todos, contribu yen a la construcción del espacio público, pueden tener una fuerza crítica, definen una manera de viajar a países desconocidos. Si los textos tienen una existencia material, el lector no es una mente desencarnada. El lector realiza una práctica que supone gestos, lugares, objetos, hábitos, y efectivamente estos gestos, hábitos o lugares cambian. Debemos pensar que hay como una encarnación de los textos en formas que los conllevan y hacen circular, y al mismo tiempo que el lector no es un ser abstracto, que es un ser que implica la totalidad de la afectividad o el cuerpo mismo. Y las relaciones del cuerpo con el libro cambian cuando se va del rollo de la antigüedad al códice, o del códice a la pantalla. Y es la doble dimensión del libro y la lectura la que en el siglo XVIII fue el objeto de reflexión y algunas veces de temores y otras de alabanza. La dimensión de la lectura involucra la afectividad entera en la relación con el texto y de ahí que en las novelas de ese siglo, como las de Richardson y de Goethe, y en la novela más que en otros géneros, esta presencia del lector, del cuerpo del lector, de la afectividad del lector, se encontrara con tanta fuerza.
COPYRIGHT CLARIN, 14/05/2006.
La Perspectica Cortazariana Del Lector Activo Dentro De La Discusión Hermenéutica Del Siglo XX
Aquí me propongo indagar la perspectiva hermenéutica dentro de lo que se
considera en la reflexión filosófica de esta disciplina como la línea
autor-obra-lector. Para contextualizar la obra de Cortázar dentro de la
discusión (textual o intertextual) en que pretendo poner su reflexión crítica,
tomo como punto de partida lo que es la hermenéutica como reflexión sobre la
comprensión. Luego, he de presentar una breve síntesis del pensamiento
hermenéutico del alemán Hans-Georg Gadamer, y seguido a esto una muestra del
pensamiento del francés Paul Ricoeur, con la finalidad de ir entretejiendo su
pensamiento con el de Cortázar. Finalmente, presentaré un encuentro
inter-textual sacado de las conclusiones de las lecturas de estos tres autores
–y de muchos otros más que comienzan a ser parte de mi propio bagaje
preconceptual-, con el fin de mostrar algunos paralelos y diferencias, pero
sobre todo la gran riqueza hermenéutica y de literatura desbordante de sentido que
aparece en Cortázar como literato y crítico literario.
Con lo dicho, se toma como punto de partida que la hermenéutica es la
reflexión filosófica sobre la manera en que leemos textos, sean históricos,
literarios o religiosos. Como afirma Alberto Parra, una acción hermenéutica o
interpretativa es requerida por todo símbolo verbal o no verbal, cuya finalidad
primera es suscitar una captación de significado (Bedeutung, meaning) o de
sentido (Sinn, sense), convertir algo percibido y entendido. Interpretar o captar
el significado o el sentido de estímulos, signos, vocablos, conceptos, eso es
entender. Quien no puede interpretar, tampoco puede comprender.
Dado que somos seres en el tiempo, interpretantes e interpretados,
necesitamos de la reflexión hermenéutica sobre el hecho mismo de comprender.
Este comprender está dirigido particularmente hacia textos, y por lo tanto a la
lectura. Leer es un diálogo entre lector y texto. Como afirma Hans de Wit,
siguiendo a Umberto Eco, “los textos son objetos dinámicos que llevan su propia
estrategia de lectura en su gramática y estructura literaria". Por ello,
cada lectura de un texto es un proceso de autocomprensión del ser humano a
través de la comprensión del otro y de la otra. Cada lectura de un texto es una
producción de sentido. Por ello, la hermenéutica considera al texto literario
como un “otro”, y reflexiona sobre cómo establecemos ese diálogo –o polílogo,
ya que intervienen diferentes actores- con el otro o con los otros. En este
sentido, en la hermenéutica confluye la reflexión sobre autor, texto y lector,
y pretende responder a la pregunta: ¿cómo es posible explicar y comprender
textos escritos?
1. La propuesta de obra con vida propia en
Gadamer
Hans-Georg Gadamer ubica su propuesta en un diálogo con las reflexiones
hermenéuticas precedentes, tales como las de Schleiermacher y Dilthey. En su
obra Verdad y Método, Gadamer observa que, en la interpretación, el prejuicio y
la distancia histórica no son algo negativo. El prejuicio, percibido como
pre-comprensión es una estrategia de lectura. La historicidad del lector es
generadora de significado, por lo que el significado de un texto no depende
solamente del autor histórico sino también de la situación del lector.
Para Gadamer, comprender no es una mera re-producción de lo leído, sino que también es producción. La distancia histórica muchas veces nos ayuda a ver las cosas con más claridad, pues es evidente por la experiencia que esta distancia permite nuevas formas de comprender un texto o una situación. El pasado no está muerto ni enterrado, pues el lector está inserto dentro de la historia misma del texto a través del efecto histórico de este (Wirkungsgeschichte).
Para Gadamer, comprender no es una mera re-producción de lo leído, sino que también es producción. La distancia histórica muchas veces nos ayuda a ver las cosas con más claridad, pues es evidente por la experiencia que esta distancia permite nuevas formas de comprender un texto o una situación. El pasado no está muerto ni enterrado, pues el lector está inserto dentro de la historia misma del texto a través del efecto histórico de este (Wirkungsgeschichte).
Cada persona es capaz de ver en perspectiva propia, con los prejuicios
propios, pero no lejanos a la cultura. A la vez, el texto tiene su propio
horizonte, su propia contextualidad y dinámica. Por ello, la lectura de un
texto significa una fusión de horizontes. La comprensión es una conversación
entre texto y lector. Como asegura Hans de Wit, “comprender no es tanto el acto
de incorporar un horizonte en el otro, sino más bien el acto a través del cual
el horizonte del texto se funde con el horizonte del intérprete”. Por ello
Gadamer invita a encontrar el tema existencial que propone el texto, lejos de
un método, ubicándose en la propuesta misma del flujo de la vida al que se
acerca el lector y ha dejado plasmado el autor como preocupación existencial.
Para Gadamer, la lectura es ante todo es dia-logos, es decir, una experiencia a través del lógos que une a dos partes. Es como si hubiera un tejido entre los dialogantes, entre el lector y la obra, que se construye por parte y parte y que permite que la conversación con la obra guíe al lector, y no solamente sea una línea interpretativa directa entre autor-lector. La hermenéutica de Gadamer enseña que la lectura, en tanto conversación, posee su propia voluntad: los lectores y los autores mismos son conducidos por la obra como tal. En Verdad y Método dice Gadamer que la conversación transcurre entre en preguntas y respuestas, en el dar y en el tomar, en el argumentar en paralelo y en el ponerse de acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea de la hermenéutica”. Por ello, la lectura es un encuentro con una obra de arte, y tal encuentro produce un habitar en la obra literaria misma, tal como el ser heideggeriano habita en el tiempo:
De nuevo podemos escuchar al lenguaje: lo que de allí sale hacia nosotros, “le habla a uno”, como solemos decir, y de este modo el interpelado se halla como en un diálogo con lo que de allí sale hacia nosotros. Tanto cuando se ve como cuando se oye o se lee, uno se queda en la obra de arte. Quedarse no es perder el tiempo. Ser mientras se permanece es como un diálogo recíproco intensivo, que no está terminado, sino que dura hasta que finaliza. La totalidad de un diálogo es que uno permanezca enteramente durante un rato “en diálogo”, y esto quiere decir que no “esté plenamente en ello.
Para Gadamer, la lectura es ante todo es dia-logos, es decir, una experiencia a través del lógos que une a dos partes. Es como si hubiera un tejido entre los dialogantes, entre el lector y la obra, que se construye por parte y parte y que permite que la conversación con la obra guíe al lector, y no solamente sea una línea interpretativa directa entre autor-lector. La hermenéutica de Gadamer enseña que la lectura, en tanto conversación, posee su propia voluntad: los lectores y los autores mismos son conducidos por la obra como tal. En Verdad y Método dice Gadamer que la conversación transcurre entre en preguntas y respuestas, en el dar y en el tomar, en el argumentar en paralelo y en el ponerse de acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea de la hermenéutica”. Por ello, la lectura es un encuentro con una obra de arte, y tal encuentro produce un habitar en la obra literaria misma, tal como el ser heideggeriano habita en el tiempo:
De nuevo podemos escuchar al lenguaje: lo que de allí sale hacia nosotros, “le habla a uno”, como solemos decir, y de este modo el interpelado se halla como en un diálogo con lo que de allí sale hacia nosotros. Tanto cuando se ve como cuando se oye o se lee, uno se queda en la obra de arte. Quedarse no es perder el tiempo. Ser mientras se permanece es como un diálogo recíproco intensivo, que no está terminado, sino que dura hasta que finaliza. La totalidad de un diálogo es que uno permanezca enteramente durante un rato “en diálogo”, y esto quiere decir que no “esté plenamente en ello.
2. La propuesta de la muerte del autor en
Ricoeur
Paul Ricoeur piensa, a diferencia de Gadamer, que es posible la combinación entre verdad y método para leer creativamente el texto. Esto se logra combinando el énfasis existencial de Heidegger y Gadamer con los resultados fundamentales de la lingüística y la semiótica. El sentido para Ricoeur no se encuentra en el autor sino en la obra misma y en su autonomía semántica o artística. La obra está viva, sus metáforas estén vivas, aunque – o principalmente porque- el autor haya muerto.
Paul Ricoeur piensa, a diferencia de Gadamer, que es posible la combinación entre verdad y método para leer creativamente el texto. Esto se logra combinando el énfasis existencial de Heidegger y Gadamer con los resultados fundamentales de la lingüística y la semiótica. El sentido para Ricoeur no se encuentra en el autor sino en la obra misma y en su autonomía semántica o artística. La obra está viva, sus metáforas estén vivas, aunque – o principalmente porque- el autor haya muerto.
La muerte del autor es una ganancia, según Ricoeur. “El texto escapa al
horizonte finito vivido por su autor. Lo que el texto significa ahora importa
más que lo que el autor tenía en mente cuando lo escribió”. Una vez muerto el
autor, el texto se libera y puede desplegar su plena autonomía hacia un nuevo
público. Quien publica un texto, sabe que el texto – escrito por parte de un
autor creativo que muere, y queda el texto creativo en sí mismo- cae en manos
de lectores creativos que harán de él nuevas propuestas de lectura. El texto
escrito se libera de las referencias situacionales y contingentes del momento
histórico de su gestación, y ahora pasa a convertirse en parte de la vida de
las comunidades de lectores, y se despliega a nuevas referencias. Por ello dice
Ricoeur, “donde se pierde una situación se gana un mundo”. Tal mundo ganado es
la totalidad de referencias, abiertas por el texto leído, comprendido y amado.
De esta manera, la distanciación entre lector y texto, y la muerte del
autor, son aspectos positivos. Siguiendo a de Wit, “con Gadamer, Ricoeur es de
la opinión que el proceso de compresión de textos culmina en el momento de su
apropiación o actualización por una comunidad de lectores”. De esta manera se
abre paso a la lectura de textos como producción de sentido, y es posible emparentarse
con la situación del autor, pero también distanciarse totalmente de ella, y
esto es un ejercicio válido, pues el texto está tomando autonomía y continúa
con una función social creadora de significados en diferentes contextos. Para
Ricoeur, existe una tensión entre palabra e imagen.
El sentido siempre va a depender de la intención del autor, pero tal
intención es irrecuperable. No se puede reproducir exactamente lo que el autor
quiso decir, debido a su muerte y a la incapacidad que tenemos hoy de entrevistarlo,
pero sí se puede transitar por la vía que abre el autor en el desborde de
sentido de la metáfora para experimentar el sentido que hay detrás. Buscarle
significado a la metáfora y a la obra literaria es dañarla, lo que hay que
encontrar es su sentido. En este plano, hay establecer que las metáforas y las
obras literarias no se traducen, ni se significan, sino que se les encuentro el
sentido.
Esto abrirá las puertas posteriormente no sólo a una hermenéutica del
lector creador, sino también a una hermenéutica del lector rebelde. No es la
hermenéutica propiamente de Ricoeur, pero toma como punto de partida la lectura
creadora de sentido para convertir tal creación de sentido en una lectura
crítica. Pensadores como el surafricano I. Mosala se levantan polémicamente
frente a la historia y propuestas del texto, incluso del texto bíblico, para
hacer lecturas que permitan liberar las cargas negativas de los textos mismos
que han sido fundantes en deshumanización. De allí que el lector rebelde,
“es el lector o la lectora quien toma el poder y construye, si es necesario, su
propio texto… de manera que todo el peso recae sobre el lector o la lectora, y
su percepción”.
3. La propuesta de lector activo y rebelde de Cortázar
Julio Cortázar, más como autor experimentado o ansioso de originalidad y cargado de talento, tiene también su propia propuesta hermenéutica. Para él, el texto es un diálogo abierto entre autor y lector. Como afirma en su nota morelliana en Rayuela:
3. La propuesta de lector activo y rebelde de Cortázar
Julio Cortázar, más como autor experimentado o ansioso de originalidad y cargado de talento, tiene también su propia propuesta hermenéutica. Para él, el texto es un diálogo abierto entre autor y lector. Como afirma en su nota morelliana en Rayuela:
Tomar de la literatura eso que es puente vivo de hombre a hombre, y que
el tratado o ensayo sólo permite entre especialistas. Una narrativa que no sea
pretexto para la transformación de un “mensaje” (no hay mensaje, hay mensajeros
y eso es el mensaje, así como el amor es el que ama); una narrativa que actúe
como coagulante de vivencias, como catalizadora de nociones confusas y mal
entendidas, y que incida en primer término en el que la escribe, para lo cual
hay que escribirla como antinovela porque todo orden cerrado dejará
sistemáticamente afuera esos anuncios que pueden volvernos mensajeros,
acercarnos a nuestros propios límites de los que tan lejos estamos cara a cara.
En la Teoría del Túnel, Julio Cortázar establece su propia agenda
literaria, la forma como comprende la literatura, y los prolegómenos a su
propia teoría creadora de sentido, tanto en la construcción literaria como en
la lectura de obras literarias. Su pregunta central para la literatura es:
“¿Cómo manifestar de modo literario a personajes que ya no hablan sino que
viven (que hablan porque viven, y no que viven porque hablan ccomo en el
promedio de la novela tradicional)?”.
Con ello pretende una horizontalización de la experiencia
lector-obra-autor. Y no es extraño que asuma el reto de buscar sus propias
maneras de expresarse, a través de un mundo que no encaja en el canon
tradicional. Su camino es la metáfora, la cual tiene las capacidades de
criticar las limitaciones del verbo y desbordar el lenguaje. La metáfora se
ubica en el ámbito de la pre-lógica, es la base de la poesía, y consta de la
mostración de la vida en su desborde existencial de sentido para trascender a
la novela romántica o al tratado científico. De manera que trasciende al
encierro de la narrativa verbal y el lenguaje estético, y se vuelca a lo
inmediato, hasta el punto de hacer poesía novelada, pero poesía de lo crudo y
novela de lo inmediato.
La expresión que se busca no es estética sino existencial, tal como el
personaje de Johnny Carter cuando dialoga con la vida a través del Jazz: Dueño
de una música que no facilita los orgasmos ni las nostalgias, de una música que
me gustaría poder llamar metafísica, Johnny parece contar con ella para
explorarse, para morder la realidad que se le escapa todos los días… Y cuando
Johnny se pierde como esta noche en la creación continua de su música, sé muy
bien que no está escapando de nada. Ir a un encuentro no puede ser nunca
escapar.
Dentro de toda esta discusión hermenéutica -sin querer proponer a
Cortázar como un teórico de la filosofía hermenéutica, pero sí como un gran
teórico literario, que despliega sus propias posturas en sus propias obras, e
incluso a veces va contra ellas, - nuestro autor hace una propuesta de
encuentro no sólo con un lector, sino también con autor que se vuelve texto.
Para Cortázar, el autor está vivo en el texto, el texto está vivo en sí mismo,
y el lector está vivo fuera y dentro del texto. La hermenéutica concederá la
segunda y la tercera cosa, pero no la primera. La primera es para Cortázar su
perspectiva propia de autor, un autor que no pretende inmortalizarse, que
tampoco busca morir en la obra, pero que no se está plasmando a sí mismo sino
creándose a sí mismo. Con la obra, el autor se está auto-creando, sumergiéndose
y emergiendo en la existencia, tratando de encontrarse con el otro,
proponiéndose a sí mismo como otro, reclamando no autoría sino diálogo y
encuentro.
Pero más que la propuesta de autor, Cortázar quiere llegar a un nivel más alto del encuentro o diálogo literario: la posibilidad “de hacer un lector cómplice, un camarada de camino”16. Este lector se convierte en co-partícipe y co-padeciente, y en cierto sentido co-autor de la obra. Cortázar distingue dos tipos de lectores, el lector-macho y el lector-hembra. El lector-macho es el co-creador con el autor, activo, que sabe renegar de la obra, que no es dócil, y que su complicidad radica en dialogar con el autor. El lector-hembra es quien se queda con la fachada, y que solamente fe lo bonito de la obra, sin entrar a dialogar con ella.
Pero más que la propuesta de autor, Cortázar quiere llegar a un nivel más alto del encuentro o diálogo literario: la posibilidad “de hacer un lector cómplice, un camarada de camino”16. Este lector se convierte en co-partícipe y co-padeciente, y en cierto sentido co-autor de la obra. Cortázar distingue dos tipos de lectores, el lector-macho y el lector-hembra. El lector-macho es el co-creador con el autor, activo, que sabe renegar de la obra, que no es dócil, y que su complicidad radica en dialogar con el autor. El lector-hembra es quien se queda con la fachada, y que solamente fe lo bonito de la obra, sin entrar a dialogar con ella.
Valiendo la omisión crítica de este lenguaje patriarcal, la propuesta es
bastante interesante, aunque no necesariamente lograda con perfección en la
obra misma de Cortázar. Sin embargo, es evidente que este autor se ubica en una
etapa de rebelión, donde el lenguaje es tan problemático que busca acercarse a
lo inmediato a través incluso de la violación del –o creación de un nuevo-
lenguaje. Así como el autor se convierte en rebelde, y la obra viva en sí misma
es una creación rebelde, alternativa diferente, ella misma propone a un lector
rebelde, que sea capaz de comprenderla en su propio nivel narrativo. El
narratario que propone Cortázar es el lector rebelde, irreverente frente al
libro-símbolo, creador de sentido. Por ello, Cortázar se opone a elaborar
literatura popular, digerible y fácil para el pueblo. , “No se le hace ningún
favor al pueblo si se le propone una literatura que pueda asimilar sin
esfuerzos pasivamente, como quien va al cine a ver películas cowboys”.
Antes bien, piensa que la literatura debe crear el camino para lectores rebeldes, para personas que preguntan al texto cuando no lo han entendido, y también cuando lo han entendido. Como afirma en su conferencia en Cuba llamada Algunos aspectos del cuento, el eslabón final de la obra literaria siempre va a ser el lector. La obra es puente entre la significación inicial para el autor y la significación final para el lector. La obra está viva en el medio, y el lector vivo es el que le da la vivacidad, pues de resto está muerta.
Conclusiones
Ya que la hermenéutica reflexiona sobre la intertextualidad entre los textos literarios, filosóficos y religiosos, entre otros, se encuentra la posibilidad de un diálogo textual entre las obras escritas, vivas en sí mismas, que se pueden llamar “obras de Cortázar”, de “Gadamer” o de “Ricoeur”, y que a su vez pertenecen a la lectura como producción de sentido. Es esto lo que permite un encuentro entre la propuesta cortazariana en diálogo con las filosofías hermenéuticas del Siglo XX, que se enriquecen bastante cuando toman como insumo la obra de un autor tan creativo y versátil como el argentino Julio Cortázar.
Antes bien, piensa que la literatura debe crear el camino para lectores rebeldes, para personas que preguntan al texto cuando no lo han entendido, y también cuando lo han entendido. Como afirma en su conferencia en Cuba llamada Algunos aspectos del cuento, el eslabón final de la obra literaria siempre va a ser el lector. La obra es puente entre la significación inicial para el autor y la significación final para el lector. La obra está viva en el medio, y el lector vivo es el que le da la vivacidad, pues de resto está muerta.
Conclusiones
Ya que la hermenéutica reflexiona sobre la intertextualidad entre los textos literarios, filosóficos y religiosos, entre otros, se encuentra la posibilidad de un diálogo textual entre las obras escritas, vivas en sí mismas, que se pueden llamar “obras de Cortázar”, de “Gadamer” o de “Ricoeur”, y que a su vez pertenecen a la lectura como producción de sentido. Es esto lo que permite un encuentro entre la propuesta cortazariana en diálogo con las filosofías hermenéuticas del Siglo XX, que se enriquecen bastante cuando toman como insumo la obra de un autor tan creativo y versátil como el argentino Julio Cortázar.
Julio Cortázar está más de la línea de Gadamer en el sentido de
encontrar el tema existencial que propone el texto, lejos de un método,
ubicándose en la propuesta misma del flujo de la vida al que se acerca el
lector y ha dejado plasmado el autor como preocupación existencial. Se
evidencia en su obra la falta de sistematicidad, aunque la gran capacidad de
creación, que permite ir de aquí a allá, y descubrir la vitalidad de la obra
literaria como un organismo vivo en sí mismo que es capaz de acoger a otros
organismos vivientes: los lectores y lectoras.
Gadamer y Ricoeur piensan que nunca leemos un libro para encontrar un sentido cerrado. Leemos con nuestra imaginación, pensamos en los personajes y los asimilamos nuestra realidad y nuestras experiencias. Un lector no puede colocarse en “ninguna parte” para leer una obra con total “objetividad”. Leer es colocarse delante de un cuadro, se necesita tomar una posición física, de la misma manera que el lector debe leer textos desde su situación histórica. Cortázar piensa también que la lectura es ya producción, y que la escritura es auto-creación. Para Cortázar, el lector puede elegir, tomar la obra a su manera, y experimentarla existencialmente desde su propio punto de vista. Incluso puede renegar de ella y botarla a la basura, y tal posibilidad es válida dentro de la reflexión de cómo se lee un texto. Por ello puede decirse que, con Gadamer y Ricoeur, Cortázar es también de la opinión que el proceso de compresión de textos culmina en el momento de su apropiación o actualización por una comunidad de lectores.
Gadamer y Ricoeur piensan que nunca leemos un libro para encontrar un sentido cerrado. Leemos con nuestra imaginación, pensamos en los personajes y los asimilamos nuestra realidad y nuestras experiencias. Un lector no puede colocarse en “ninguna parte” para leer una obra con total “objetividad”. Leer es colocarse delante de un cuadro, se necesita tomar una posición física, de la misma manera que el lector debe leer textos desde su situación histórica. Cortázar piensa también que la lectura es ya producción, y que la escritura es auto-creación. Para Cortázar, el lector puede elegir, tomar la obra a su manera, y experimentarla existencialmente desde su propio punto de vista. Incluso puede renegar de ella y botarla a la basura, y tal posibilidad es válida dentro de la reflexión de cómo se lee un texto. Por ello puede decirse que, con Gadamer y Ricoeur, Cortázar es también de la opinión que el proceso de compresión de textos culmina en el momento de su apropiación o actualización por una comunidad de lectores.
La literatura, según Gadamer, debe leerse como algo que se le sale de
las manos a su mismo autor. La obra trasciende al autor, y el lector debe
vivirla, tal como Nietzsche esperaba que el lector del Zaratustra padeciera la
obra. En una conversación que sostiene con Silvio Vietta, un año antes de su
muerte, dice Gadamer: “Bien, lo que hay de bueno en un poema que nos ha
atrapado es que es algo que nos sigue acompañando. Y desde ahora eso nos
pertenece. El otro ya no está presente”.
Como Ricoeur, Cortázar descubre la capacidad creativa de los lectores
para descubrir nuevos sentidos, aunque sus significados originales sean
totalmente diferentes. El sentido siempre va a depender de la intención del
autor, pero tal intención es irrecuperable. No se puede reproducir exactamente
lo que el autor quiso decir, debido a su muerte y a la incapacidad que tenemos
hoy de entrevistarlo, pero sí se puede transitar por la vía que abre el autor
en el desborde de sentido de la metáfora para experimentar el sentido que hay
detrás. Al igual que Ricoeur, Cortázar descubre que la obra literaria
tiene más alcance y desborde de sentido en la comunicación existencial que la
obra filosófica misma.
Aunque Cortázar no busca inmortalizarse en la obra, propone la presencia
del autor en la obra misma, a manera de auto-creación del autor, nuevas maneras
en que no sólo se conoce el lector o el texto existente en sí mismo, sino como
una manera de crearse a sí mismo y hacerse parte de la intertextualidad
literaria. Ricoeur sobre todo va a disentir del hecho de que el autor siga vivo
en la obra, pero está muy cercana de su propuesta la reflexión de Cortázar de
que el autor se crea a sí mismo dentro de la obra como un diferente, lo que la
narratología conoce como “El narrador”, el cual puede diferir radicalmente del
mismo autor, y hasta serle contrario.
En cuanto a la perspectiva del lector cómplice que se convierte en co-partícipe y co-padeciente, y en cierto sentido co-autor de la obra, es la misma propuesta de lector activo en la hermenéutica del Siglo XX, un lector con capacidad de lectura como producción de sentido, un lector que incluso tenga la posibilidad de ser rebelde y diferente del narrador y la obra. Al igual que la hermenéutica creadora de sentido, y la hermenéutica del lector rebelde, Cortázar propone también a un lector rebelde. Así como el autor se convierte en rebelde, y la obra viva en sí misma es una creación rebelde, alternativa diferente, ella misma propone a un lector rebelde, que sea capaz de comprenderla en su propio nivel narrativo.
En cuanto a la perspectiva del lector cómplice que se convierte en co-partícipe y co-padeciente, y en cierto sentido co-autor de la obra, es la misma propuesta de lector activo en la hermenéutica del Siglo XX, un lector con capacidad de lectura como producción de sentido, un lector que incluso tenga la posibilidad de ser rebelde y diferente del narrador y la obra. Al igual que la hermenéutica creadora de sentido, y la hermenéutica del lector rebelde, Cortázar propone también a un lector rebelde. Así como el autor se convierte en rebelde, y la obra viva en sí misma es una creación rebelde, alternativa diferente, ella misma propone a un lector rebelde, que sea capaz de comprenderla en su propio nivel narrativo.
Todas estas comparaciones llevan a concluir sobre la gran capacidad de
Cortázar no sólo como crítico literario sino como creador literario,
auto-creador en sí mismo, autor y lector rebelde, que es capaz de morir en
manos de su propia obra y en manos de sus lectores. Su propuesta es una
propuesta que sigue alimentando la hermenéutica literaria y los estudios
narratológicos en los Siglos XX y XXI, y abren camino para leer textos que han
sido cargados de tanta tradición, que es difícil desconectarlos de las
interpretaciones clásicas, para así proponer otras vías de lectura, creadoras
de sentido.
lunes, 20 de mayo de 2013
Construcción Sintáctica del Párrafo
Donde, verdaderamente tiene importancia el orden lógico, no es en la frase unitaria, sino en el párrafo o período. Los principios esenciales de la construcción sintáctica del párrafo se resumen en estas tres reglas:
a) Conviene ligar las ideas entre dos o más frases.
b) Deben presentarse tales ideas según su importancia.
c) Es necesario evitar las faltas de sentido que resultan de no respetar el orden ‘lógico-psicológico’ de nuestro pensamiento.
EJEMPLO: ‘El edificio incendiado era un chalet de lujo. El fuerte viento reinante avivaba las llamas y les daba una espantosa intensidad’.
¿Cuál de las dos frases siguientes liga mejor con la expuesta?
a) ‘El salvamento de los habitantes del chalet tuvo que hacerse en medio de este brasero ardiente’.
b) ‘En medio de este brasero ardiente, tuvo que hacerse el salvamento de los habitantes del chalet’.
Sin duda alguna, la segunda.
En un párrafo compuesto de varias frases hay que tener en cuenta el orden de las ideas y situar los elementos según su importancia; de lo contrario, el párrafo resultará confuso y desordenado.
Ejemplo: ‘El maestro a todos los alumnos a someterse al examen médico, por orden de la superioridad’.
En realidad teníamos que haber escrito: ‘Por orden de la superioridad, el maestro obligó a todos los alumnos a someterse al examen médico’.
Otro ejemplo: 'El teniente Martínez tuvo que tomar el mando del batallón cuando mataron al comandante López y al capitán García'.
Se tendría que haber escrito: 'Cuando mataron al comandante López y al capitán García, el teniente Martínez tuvo que tomar el mando del batallón'.
EL RELATIVO ‘QUE’ Y SU ANTECEDENTE
Norma general: El pronombre relativo debe colocarse lo más próximo posible a su antecedente.
Ejemplo:‘Señalaré un capítulo en este libro que me parece muy interesante’.
Es mejor escribir: ‘Señalaré en este libro un capítulo que me parece muy interesante’.
A veces, no resulta fácil colocar el relativo inmediatamente después de su antecedente. En tal caso, si el empleo de ‘que’, ‘cual’, ‘cuyo’, etc., fuese causa de equívoco, se recomienda sustituirlo por ‘el cual’, ‘del cual’, etc., o bien repetir el antecedente o, simplemente, dar otro giro a la frase.
Si escribimos : ‘Hay una edición de este libro que resulta muy agradable por su impresión’, la colocación del relativo engendra confusión.
Pero si, por colocar el relativo inmediatamente después de su antecedente, escribimos: ‘Hay una edición que resulta muy agradable de este libro’, la frase es inaceptable estilísticamente.
Por tanto, podríamos escribir: ‘Hay una edición de este libro, la cual resulta muy agradable por su impresión’.
O también: ‘De este libro hay una edición que, por su impresión, resulta muy agradable’.
Pero dado que ninguna de estas variantes nos gusta, lo mejor, en este caso, sería dar otro giro a la frase.
Ejemplo: ‘Hay una edición de este libro muy gratamente impresa’.
EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS
Cuando uno sospecha que el significado que tiene para una palabra podría estar equivocado, existen formas (que son útiles al escribir o al hablar) para estar seguro de comunicar el significado que propone comunicar.
Es difícil expresar nuestros pensamientos y emociones sin disponer de un amplio vocabulario. Una persona con vocabulario limitado es como un indigente en el campo de la comunicación. Con frecuencia se siente empobrecido al tratar de decir lo que realmente quiere decir, y esto puede hacer su vida más difícil. El dejar de expresarse obstruye el flujo normal de las relaciones interpersonales.
Las palabras también tienen vínculos emocionales, además de los fríos significados del diccionario. Al escoger palabras, se debe tener cierta idea de su asociación emocionalactual, así como de su definición pura. La capacidad de entender a nuestro interlocutor o lector está matizada por la asociación emocional de algunas de las palabras que se utilizan.
Mapas Conceptuales
Los mapas conceptuales contienen tres elementos fundamentales: concepto, proposición y palabras de enlace. Los conceptos son palabras o signos con los que se expresan regularidades; las proposiciones son dos o más términos conceptuales unidos por palabras de enlace para formar una unidad semántica; y las palabras de enlace, por tanto, sirven para relacionar los conceptos (Díaz, Fernández, 1997).
Los Mapas Conceptuales están formados pornodos y líneas de unión entre los nodos.
Los nodos, que representan conceptos o atributos específicos del tema desarrollado, se muestran enmarcados en círculos, rectángulos, etc., y se unen mediante trazos.
Estas conexiones representan relaciones que unen a dichos conceptos y pueden (o no) llevar una leyenda que aclare el significado de dicha relación. Palabras de enlace tales como “de”, “donde”, “el”, “para”, “entonces”, “con”, etc., son utilizadas, tanto como verbos y sustantivos, para construir las proposiciones que se leen entre los nodos.
Los conceptos más abarcativos e inclusores deben ubicarse en la parte superior del gráfico, y a medida que se desciende verticalmente por el Mapa, se ubican los conceptos de categoría menor.
Entonces, los elementos que componen los mapas conceptuales son:
Concepto: Un concepto es un evento o un objeto que con regularidad se denomina con un nombre o etiqueta (Novak y Gowin, 1988) Por ejemplo, agua, casa silla, lluvia. El concepto, puede ser considerado como aquella palabra que se emplea para designar cierta imagen de un objeto o de un acontecimiento que se produce en la mente del individuo. (Segovia, 2001). Existen conceptos que nos definen elementos concretos (casa, escritorio) y otros que definen nociones abstractas, que no podemos tocar pero que existen en la realidad ( Democracia, Estado)
Palabras de enlace: Son las preposiciones, las conjunciones, el adverbio y en general todas las palabras que no sean concepto y que se utilizan para relacionar estos y así armar una “proposición” Ej. :para, por, donde, como, entre otras. Las palabras enlace permiten, junto con los conceptos, construir frases u oraciones con significado lógico y hallar la conexión entre conceptos.
Proposición: Una proposición es dos o más conceptos ligados por palabras enlace en una unidad semántica.
Líneas y Flechas de Enlace: En los mapas conceptuales convencionalmente, no se utilizan las flechas porque la relación entre conceptos esta especificada por las palabras de enlace, se utilizan las líneas para unir los conceptos.
Las Flechas: Novak y Gowin reservan el uso de flechas "... solo en el caso de que la relación de que se trate no sea de subordinación entre conceptos", por lo tanto, se pueden utilizan para representar una relación cruzada, entre los conceptos de una sección del mapa y los de otra parte del “árbol” conceptual.. La flecha nos indica que no existe una relación de subordinación.
Conexiones Cruzadas: Cuando se establece entre dos conceptos ubicados en diferentes segmentos del mapa conceptual, una relación significativa. Las conexiones cruzadas muestran relaciones entre dos segmentos distintos de la jerarquía conceptual que se integran en un solo conocimiento. La representación grafica en el mapa para señalar la existencia de una conexión cruzada es a través de una flecha.
Para realizar un buen Mapa Conceptual puedes seguir estos pasos:
1.- Conforme vayas leyendo, identifica las ideas o conceptos principales y escríbelos en una lista. 2.- Desglosa la lista, escribiendo los conceptos separadamente en una hoja de papel, esa lista representa como los conceptos aparecen en la lectura, pero no como conectar las ideas. 3.- El siguiente paso será ordenar los conceptos desde el más general al más especifico en orden descendiente. 4.- Ahora arregla los conceptos que haz escrito en pedazos de papel sobre tu mesa o escritorio, empieza con el que contenga la idea más general. 5.- Si la idea principal puede ser dividida en dos o más conceptos iguales pon estos conceptos en la misma línea o altura, y luego ve poniendo los pedazos de papel relacionados abajo de las ideas principales. 6.- Usa líneas que conecten los conceptos, y escribe sobre cada línea una palabra o enunciado que aclare porque los conceptos están conectados entre sí.
No esperes que tu mapa sea igual a otros mapas de tus compañeros pues cada quien piensa diferente y se perciben relaciones diferentes en los mismos conceptos pero la practica hará de ti un maestro en mapas conceptuales.
Recuerda:
· Un mapa conceptual no tiene que ser simétrico. · Un mapa conceptual es una forma breve de representar información. · No existe un mapa correcto o perfecto para un grupo de conceptos, los errores solo ocurren si las relaciones entre los conceptos son incorrectas.
Aunque los mapas conceptuales son nietos de los cuadros sinópticos, tú puedes encontrar nuevas relaciones y significados en ellos, la mejor forma de familiarizarte con el desarrollo de mapas es practicando, elige un tema que te interese, como: automóviles, estéreos, grupos y estilos musicales, equipos de fútbol, etcétera, y desarrolla mapas conceptuales.
Links para descargar programas de mapas conceptuales http://www.softonic.com/s/mapa-conceptuales
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Consejos para hacer presentaciones en Power Point
El Pensamiento educador de Simón Rodríguez
El pensamiento de Simón Rodríguez "Para enseñar a pensar" resumido en 6 puntos:
- Se ha de educar a todo el mundo sin distinción de razas ni colores, no nos alucinemos: sin educación popular, no habrá verdaderasociedad.
- Instruir no es educar. Enseñen, y tendrán quien sepa: eduquen, y tendrán quien haga.
- Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos. No se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que no tenga su por qué al pie.
- En las escuelas deben estudiar juntos los niños y las niñas.
- Los varones deben aprender los tres oficios principales: albañilería,carpintería y herrería.
- Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.
Simón Rodríguez (Venezolano, prócer de la Patria grande, tutor y mentor de Simón Bolívar)
domingo, 19 de mayo de 2013
Comunicar es Cultura
La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados «ignorantes» son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una «cultura del silencio»
En 1967, Paulo Freire publicó su primer libro, Educación como práctica de la libertad. donde se pregunta por el significado de la educación en este complejo contexto latinoamericano. Y encuentra la respuesta en la praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo.
Ley de Servicios de Comunicación Visual
Textos para analizar la Ley de Medios.
LEY 26.522 Y SU REGLAMENTACIÓN GENERAL
PROPUESTA DE PROYECTO DE LEY (SENADO 21-09-2009)
ARTÍCULO 161: AVANCES SIGNIFICATIVOS PARA LA LEY DE MEDIOS (22-05-2012)
¿QUE DICEN LOS ART. 161 Y 45 DE LA LEY DE MEDIOS? (14-12-2012)
21 PUNTOS DEL PROYECTO DE LA LEY DE MEDIOS (21-05-2009)
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Argentina - Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
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