miércoles, 17 de julio de 2024

Cumbia villera y pedagogía

 Por Miguel Andrés Brenner 

“Cumbia villera y pedagogía” es un texto que pretende ser polémico. Se plantea un fenómeno musical de Argentina (que trascendió a mi país) en el contexto de exclusión social, mientras que se hace una especie de contrapunto con un curricular que promueve dicha exclusión, cuestión no reconocida como tal. Estigmatización mediando el fenómeno musical y estigmatización mediando la pedagogía. Y la crítica se revierte en una propuesta educativa liberadora o superadora. Actualmente la situación social es tan preocupante que, Jaime Durán Barba [1] consultor del ex presidente neoliberal Mauricio Macri, así lo expresa: va a darse una rebelión interna, puede ser espantoso.

Texto completo: (click)

Fuentes: Rebelión


miércoles, 10 de julio de 2024

Cuento: El hambre que no espera

 

La olla estaba en silencio, apenas tibia.

El humo, que solía perfumar las calles de Nicol con un aroma humilde a guiso de lentejas, ya no se levantaba como antes. Era un mediodía de esos que huelen a polvo y desánimo, con la vereda rajada y los perros husmeando en bolsas de plástico vacías.

Carmela, con las manos curtidas por años de batallar cucharones y ollas, se quedó mirando la tapa metálica. “Parece un ataúd”, pensó. Le pesaba en los brazos, en los hombros, en la espalda, pero más aún en el corazón. Aquel mediodía, el comedor del barrio Nicol no iba a servir comida.

—¿Y cómo les digo yo a los pibes que no hay? —preguntó, sin levantar la voz, como si hablara sola.

A su lado, dos compañeras asentían en silencio. Marta, de Isidro Casanova, y Luján, del barrio Santa Clara, compartían con ella la misma preocupación. Las tres se habían vuelto hermanas de lucha, aunque la sangre no las uniera.

I

El comedor estaba casi vacío, salvo por un puñado de chicas y chicos que habían llegado con la costumbre, no con la certeza. Se sentaban en las sillas rotas, jugaban con una pelota desinflada, reían como podían. El hambre les tensaba la piel del estómago, pero no les quitaba las ganas de esperar.
Carmela los miraba como quien mira un espejo partido: cada rostro era un reflejo de su propio hijo, de sus nietas, de la infancia que ella también conoció marcada por la pobreza estructural que nunca se fue.

—El hambre no espera —dijo Marta, casi como una sentencia.

Ese día habían decidido reunirse en el comedor, no para cocinar, sino para hablar. La política, esa palabra que para algunos es sinónimo de discursos vacíos, para ellas era la única manera de sobrevivir.

II

—¿Te acordás, Carmela, cuando empezamos con el merendero? —preguntó Luján.

Ella cerró los ojos un instante. Se vio joven, con la panza llena de ilusiones y las manos temblando de miedo. Hacía veinte años que había abierto la primera olla en su casa de chapa y madera. La excusa había sido darle una merienda a los hijos del barrio. “Con lo que hay”, se repetía. Ese “con lo que hay” se había convertido en lema de resistencia.

Pero ahora no había nada. Ni fideos, ni aceite, ni arroz. Lo que llegaba desde el Ministerio de Capital Humano era un simulacro: cajas con polenta vencida, arroz partido, leche en polvo rancia.

—Ni los perros quieren eso —bufó Marta.

—Y encima dicen que con los militares estábamos mejor… —agregó Carmela, recordando lo que había escuchado a un vecino la semana pasada.

Las tres se miraron. Sabían que esa frase no era inocente. Era la forma más cruel del negacionismo, la que se usaba para justificar tanto el hambre presente como las desapariciones del pasado.

III

El gobierno se vanagloriaba en la televisión: “superávit financiero”, repetían ministros y voceros con la sonrisa de los que no conocen la necesidad. Las mujeres del comedor lo traducían en carne propia: menos alimentos para los chicos, menos jubilaciones, menos remedios.

—Con el superávit no se cocina la olla —dijo Luján, golpeando la mesa con la palma de la mano.

—Con el superávit nos están matando de a poco —añadió Marta.

Carmela, que hasta entonces había callado, levantó la voz:

—Yo no voy a mirar cómo nuestros hijos se desnutren. No voy a quedarme quieta mientras Milei festeja con sus amigos de traje. Si quieren hambre, que vengan acá a servirlo en un plato.

El silencio que siguió no fue de resignación, sino de acuerdo. En esas miradas se gestaba una decisión.

IV

En las calles de La Matanza, las paredes hablaban. Los grafitis gritaban “Emergencia alimentaria YA” o “La deuda es con el pueblo”. A cada esquina, la rabia se mezclaba con la esperanza.

Las mujeres del MULCS habían aprendido a organizarse más allá de la miseria. Sabían que el hambre no podía combatirse en soledad. Así, entre ollas populares, marchas y reuniones, se tejía la red de la dignidad.

—Todos tenemos que unirnos y salir a luchar —repetía Carmela en cada encuentro, como si fuera una letanía.

V

La tarde se fue poblando de voces. Llegaron vecinas, llegaron jóvenes, llegaron hombres que al principio dudaban, pero luego se sumaban. La cocina, vacía de comida, se llenaba de palabras.

Una mujer de pelo canoso tomó la palabra:

—Yo ya vi esto. Lo viví en los noventa, cuando el menemismo nos vendió todo. El saqueo se lleva lo nuestro, nos deja sin nada. Y ahora este loco nos quiere convencer de que el mercado va a resolver el hambre.

—El mercado no llena panzas —contestó Marta.

El eco de la frase se quedó flotando en el aire, como un grito que todavía no encontraba micrófono.

VI

El hambre tenía rostros concretos: la nena que llegaba con un tapado heredado y agujereado, el pibe que se dormía en la escuela porque no había desayunado, la madre que debía elegir cuál de sus hijas se quedaba sin zapatillas. Cada historia era un latigazo en el alma de quienes sostenían los comedores.

—A veces pienso que la pobreza es una especie de condena hereditaria —dijo Luján—. Pero después me acuerdo que no, que es decisión política.

—Claro —afirmó Carmela—. Decisión política y traición. Porque a los ricos no les falta nada. A ellos nunca les falta.

VII

De pronto, uno de los chicos se acercó. Tenía unos ocho años, los ojos grandes y la voz finita.

—Señora, ¿hoy tampoco hay?

Carmela sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—Hoy no, mi amor. Pero vamos a hacer que mañana sí —le dijo, acariciándole el pelo.

El nene asintió con una madurez que no correspondía a su edad y volvió a jugar con la pelota. Esa escena quedó clavada en el corazón de las mujeres como una promesa: no podían fallar.

VIII

La noche cayó sobre La Matanza. En el comedor, las luces parpadeaban y las voces no se apagaban. Había rabia, sí, pero también una fuerza que crecía con cada palabra compartida.

—Nosotras somos las que siempre estuvimos acá —dijo Marta—. Cuando el Estado se borró, nosotras pusimos el cuerpo. Ahora quieren borrarnos de nuevo, pero no lo vamos a permitir.

—El hambre es político —añadió Luján—. Y la respuesta también lo será.

Carmela tomó aire, miró a sus compañeras y cerró la jornada con una frase que se transformaría en bandera:

—Que no nos acostumbren al vacío. Vamos a llenar las ollas con dignidad.

IX

El testimonio de esas mujeres no era un lamento, era una denuncia. Era la voz colectiva de miles que en cada rincón del país resistían al ajuste. Ellas no hablaban solo por sí mismas, hablaban por generaciones enteras que habían sido condenadas al hambre estructural.

Un estudio del CONICET había demostrado que varias generaciones de familias se alimentaron en comedores comunitarios. Esa estadística, fría en los papeles, se volvía carne viva en las palabras de Carmela, Marta y Luján. Ellas sabían que no se trataba de caridad, sino de justicia.

X

El amanecer siguiente trajo una certeza: había que salir a la calle. La decisión estaba tomada. La consigna era clara: “El hambre no espera”.

Ese día, las tres mujeres caminaron junto a cientos de compañeras y compañeros hacia la plaza del barrio. Llevaban carteles, bombos, ollas vacías que golpeaban con cucharones. La bronca se transformaba en música.

Un vecino, desde la vereda, murmuró: “Siempre lo mismo, cortando calles”.

Carmela se detuvo y lo miró fijo:

—No estamos cortando calles, estamos abriendo caminos.

El hombre bajó la mirada.

XI

El relato de esas mujeres, recreado desde la literatura, es también un espejo de este tiempo. Mientras el gobierno de Milei recorta, ajusta y se burla del dolor popular, miles de Carmelas, Martas y Lujanes levantan las ollas vacías como símbolos de resistencia.

El hambre no se esconde, no se tapa con discursos televisivos ni con números en verde. El hambre arde, quema, desgarra. Y en esa herida colectiva se forja también la memoria del presente, la que un día será contada como la memoria de la dignidad.

Porque ellas lo saben: el hambre no espera, pero la lucha tampoco.

Por Gonzalo Niggli

lunes, 3 de junio de 2024

Secuencia Didáctica: Ni Una Menos

 

"Ni una menos es la consigna,

porque no queremos perder a ninguna otra mujer

 por la violencia machista." Claudia Piñeiro

Actividad Secuencia Didáctica: "Ni Una Menos" en Lengua y Literatura para Estudiantes de Secundaria

Esta secuencia didáctica no solo promueve la comprensión literaria, sino también la sensibilización y el compromiso de los estudiantes con la lucha contra la violencia de género. Al integrar la literatura con temas sociales relevantes, se busca formar ciudadanos críticos y empáticos, preparados para contribuir positivamente a la sociedad.

Objetivos:

Sensibilizar a los estudiantes sobre la problemática de la violencia de género a través de la literatura y el análisis crítico.

Desarrollar habilidades de lectura crítica y análisis literario en contextos sociales relevantes.

Fomentar la expresión escrita y oral de ideas y opiniones sobre la igualdad de género y la erradicación de la violencia.

Duración Total: 5 clases

Clase 1: Introducción a la Temática

Objetivo: Introducir el movimiento "Ni Una Menos" y la problemática de la violencia de género.

Clase 2: Análisis Literario

Objetivo: Profundizar en el análisis del texto leído y relacionarlo con la temática de "Ni Una Menos".

Clase 3: Comparación de Textos

Objetivo: Comparar y analizar diferentes textos literarios que aborden la violencia de género.

Clase 4: Producción Escrita

Objetivo: Fomentar la producción escrita reflexiva sobre la violencia de género.

Clase 5: Expresión Oral y Cierre

Objetivo: Fomentar la expresión oral y cerrar la secuencia didáctica con una reflexión conjunta en un ambiente de respeto y escucha activa.

Evaluación:

- Participación activa en las discusiones y actividades grupales.

- Calidad y profundidad del análisis literario.

- Originalidad y reflexión crítica en las producciones escritas.

- Habilidad de comunicación oral durante las presentaciones.

Recursos Necesarios:

- Textos literarios (poemas, cuentos, fragmentos de novelas).

- Material audiovisual sobre "Ni Una Menos".

- Guías de análisis literario y pautas de escritura.

- Espacio para la presentación oral y discusiones en grupo.

Ni Una Menos


Para el 3 de junio, Día del "Ni Una Menos", puedes diseñar una propuesta educativa que no solo sensibilice a los futuros docentes sobre la problemática de la violencia de género, sino que también los capacite para abordarla de manera efectiva en sus futuros roles como educadores. Aquí tienes una propuesta detallada para trabajar con estudiantes en formación docente:

Propuesta: "Educando para la Igualdad y Contra la Violencia de Género"

Objetivos:

1. Sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia del movimiento "Ni Una Menos" y la lucha contra la violencia de género.

2. Analizar las raíces y manifestaciones de la violencia de género en la sociedad y en el ámbito educativo.

3. Proveer herramientas pedagógicas y estrategias para prevenir y abordar la violencia de género en el entorno escolar.

4. Fomentar el compromiso y la acción concreta de los futuros docentes en la promoción de la igualdad de género y la erradicación de la violencia.

Actividades:

1. Charla/Taller Introductorio:

Título: "Comprendiendo Ni Una Menos: Historia, Impacto y Desafíos"

Descripción: Una charla a cargo de un/a experto/a en género que explique el origen y la evolución del movimiento "Ni Una Menos", su impacto en la sociedad y los desafíos actuales.

Duración: 1 hora

Formato: Presencial  con espacio para preguntas y respuestas.

2. Foro de Discusión:

Título: "El Rol del Docente en la Prevención de la Violencia de Género"

Descripción: Un foro donde los estudiantes debatan sobre casos reales y hipotéticos de violencia de género en el ámbito escolar y cómo deben actuar los docentes.

Duración: 1.5 horas

Formato: Grupos pequeños con un moderador que resuma las conclusiones.

3. Taller Práctico:

Título: "Estrategias Pedagógicas para la Igualdad de Género"

Descripción: Taller interactivo donde se presenten y practiquen metodologías y recursos pedagógicos para promover la igualdad de género y prevenir la violencia en las aulas.

Duración: 2 horas

Formato: Dinámicas de grupo, análisis de material didáctico y diseño de actividades.

4. Proyecto de Aula:

Título: "Creando Espacios Seguros: Propuesta de Intervención Escolar"

Descripción: Trabajo en equipos para diseñar un proyecto concreto que promueva un ambiente escolar seguro y libre de violencia de género. Esto puede incluir campañas de concienciación, programas de mediación, protocolos de actuación, entre otros.

Duración: 3 horas (incluyendo presentación de los proyectos)

Formato: Trabajo en grupo con presentación final y retroalimentación colectiva.

5. Reflexión y Compromiso Personal

Título: "Mi Compromiso como Futuro/a Docente"

Descripción: Espacio de reflexión individual donde cada estudiante escriba un compromiso personal sobre cómo contribuirá a la lucha contra la violencia de género desde su rol como docente.

Duración: 30 minutos

Formato: Reflexión escrita y, opcionalmente, compartir voluntariamente con el grupo.

Recursos Necesarios:

- Material audiovisual sobre el movimiento "Ni Una Menos"

- Bibliografía sobre violencia de género y educación

- Dinámicas de grupo y guías de discusión

- Recursos pedagógicos y ejemplos de buenas prácticas

- Espacio adecuado para talleres y presentaciones

Evaluación:

- Participación activa en las actividades

- Calidad y viabilidad de los proyectos de aula presentados

- Reflexiones individuales escritas

Esta propuesta no solo busca conmemorar el Día del "Ni Una Menos", sino también empoderar a los futuros docentes para ser agentes de cambio en la lucha contra la violencia de género. Al sensibilizar, capacitar y fomentar el compromiso activo, se contribuye a la formación de una comunidad educativa más justa y equitativa.


sábado, 20 de abril de 2024

Las Madres de Plaza de Mayo en la era Neoliberal: ampliando objetivos para unir el pasado, el presente y el futuro

Después de más de 25 años de haber sido desaparecidos sus hijos e hijas, Las Madres de Plaza de Mayo siguen marchando por la justicia cada semana y tienen un papel prominente en el sector de movimientos sociales en Argentina. Han ampliado su lucha contra la impunidad para incluir llamados por la paz y los derechos humanos alrededor del mundo y para confrontar el neoliberalismo y la reciente crisis económica en Argentina. ¿Cómo han ampliado las madres su resistencia al expandir sus objetivos? 

Este trabajo relata la labor contemporánea de las Madres y documenta su presencia en los movimientos progresivos que se organizan en la Argentina moderna. Con base en informaciones de los medios, trabajo de campo cualitativo sobre sus actividades en Buenos Aires en 2002-2003, relatos publicados y documentos y publicaciones de la organización, muestro cómo las Madres han ampliado sus objetivos para criticar al neoliberalismo y a sus consecuencias. Ejercen su autoridad moral en marcos de acción colectiva que establecen conexiones entre el pasado y el presente, y explican y apoyan la expansión de sus objetivos.

Por Elizabeth Borland

Profesora Adjunta, The College of New Jersey. Se presentaron versiones anteriores de este trabajo en el Congreso 2006 de la Latin American Studies Association y será publicado por Rowman y Littlefield en Latin American Social Movements: Globalization, Democratization, and Transnational Networks, editado por Hank Johnson y Paul Almeida. Muchas gracias a Leslie Gates, Michael Mulcahy, Barbara Sutton y Mary Nell Trautner por sus comentarios sobre versiones anteriores de este trabajo, y a Sarita Torres, Sarah Schoellkopt y a muchas Madres por su ayuda en Argentina. También estoy agradecida con Joseph Garavente por su asistencia en la investigación y al College of New Jersey por la subvención en apoyo a este proyecto. Traducción al español por Dora Jaramillo.

Texto: (click)


miércoles, 10 de abril de 2024

El adoctrinamiento es la pedagogía del opresor

En otra de las indecorosas apariciones del lenguaraz presidencial se informó sobre el plan sistemático de persecución penal que se implementará sobre la docencia.

Por Darío Balvidares

En ocasión del paro nacional docente y con el don de oportunismo procaz que suele utilizar el lenguaraz presidencial, que no es más que un amplificador del pensamiento adoctrinador del señor presidente, desde su espacio de vocería, anuncia enviar un proyecto de ley “para modificar los artículos 11 y 126 de la Ley de Educación Nacional con el objetivo de penar el adoctrinamiento en las escuelas. Además de esto, el ministerio de capital humano se va a encargar de poner a disposición un canal para que los padres y alumnos puedan denunciar el adoctrinamiento y la actividad política que no respete la libertad de expresión. En definitiva, van a poder denunciar cuando sientan que no se respete su derecho a educarse…”, para luego hablar de que los “entristece ver contenidos en las aulas o actos escolares teñidos con militancia ideológica…” y hacer una difusa referencia sobre una supuesta actividad en un colegio, que habría ofendido a “familias, estudiantes y veteranos de Malvinas…”. A renglón seguido, criticó el paro docente y consideró que es un instrumento de los sindicalistas “para negociar sus privilegios”. Mientras el lenguaraz ponía en palabras el pensamiento de la pedagogía opresora del señor presidente, las fuerzas de (in)seguridad, reprimían, con la cobardía e impunidad que las caracteriza, las protestas de docentes y jubiladxs en la plaza del Congreso como se puede apreciar aquí.

Tenemos muchas discrepancias y hemos sido muy críticos de la Ley Nacional de Educación (LEN) por seguir los lineamientos impuestos por los organismos internacionales, que son los que pusieron en crisis al sistema educativo en cuanto a su carácter público y gratuito, puesto que permeabilizó la intromisión de las llamadas organizaciones de la sociedad civil (ong y fundaciones empresariales) que promueven los dispositivos de endoprivatización del sistema; por ejemplo, la voucherización como implementa este gobierno, o los cursos de capacitación a cargo de fundaciones, como los del milmillonario Sunny Varkey,  con su marca ideológica de mercado y su sesgo neoliberal.

Es por eso que la misma ley puede ser aprovechada como insumo por las derechas en general y las ultras derechas en particular, con reformas para penalizar, que es el dispositivo para el cual siempre invierten los gobiernos que enarbolan el pensamiento hegemónico como una verdad revelada por las “fuerzas del cielo”.

En este caso proponen la modificación de los artículos 11 y 126 de la LEN. Interesante, porque también, para la entrega de vouchers, como lo hemos desarrollado en un artículo anterior, la ministra Sandra Pettovello había realizado una “libertaria” interpretación del inciso “e” del mismo artículo 11, donde dice: “…garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores más desfavorecidos de la sociedad…”, la ministra a través de la resolución 61/2024, considera que “los sectores más desfavorecidos de la sociedad” pertenecen a la clase media que envía sus hijxs a la educación privada. De manera que quienes aumentaron las cuotas desmedidamente gracias a la liberación de los aranceles que realizó el señor presidente, no solo se siguen beneficiando por los subsidios estatales (subsidio a la oferta), sino que podrán sostener su matrícula gracias al subsidio a la demanda (voucher). Estas son las variables que permiten al mercado educativo sostenerse con los dineros del Estado (el de todos), en detrimento de la educación pública a la que se le niegan las recomposiciones salariales y las partidas provinciales con el cínico enunciado: “no hay plata”.

Es así que cuando los reclamos emergen, la respuesta es la represión, los malos tratos, la persecución, la penalización y la descalificación libertaria. El fascismo puede tener muchos y variopintos ropajes, pero la esencia es la misma en todas partes.

Modificar el artículo 11 de la LEN implica suprimir, alterar o agregar algún inciso o eliminar el artículo completo y remplazarlo por otro. Dicho artículo es un título de la ley: “Los fines y objetivos de la política educativa nacional son…” y tiene 23 incisos, que orientan el conocimiento; la formación; la sexualidad; el saber científico; las distintas manifestaciones del arte y la cultura; la participación democrática, la garantía de los derechos de niñxs y adolescentes; la eliminación de todas formas de discriminación; entre otros fines y objetivos.

En tanto que el artículo 126, se circunscribe a “Los/as alumnos/as tienen derecho a…” y lo completan 10 incisos, que se refieren a los derechos a la educación igualitaria; libertad de conciencia; protección física, psicológica o moral; al apoyo económico, social, cultural y pedagógico; integrar centros, asociaciones y clubes de estudiantes; la participación en la decisión de proyectos; desarrollar sus aprendizajes en edificios que respondan a normas de seguridad y salubridad, con instalaciones y equipamiento que aseguren la calidad del servicio educativo; entre otros derechos, que por cierto algunos son dudosos, porque donde está el derecho del alumnx está el de deber del Estado; por ejemplo la infraestructura escolar para el desarrollo de los aprendizajes, es decir, el estado paupérrimo de algunos edificios escolares niega el enunciado de ese derecho.

Elegimos textualizar estos incisos de ambos artículos por encontrar que son significativos en cuanto a los fines de la política educativa y los derechos del estudiantado, sin embargo, así como la ministra Pettovello hizo la libertaria interpretación del inciso “e” del actual artículo 11, es muy probable que en las modificaciones que vaya a proponer el señor presidente a ambos artículos, se agreguen en los fines de la política educativa la “penalización docente” y que entre los derechos que expone el artículo 126, encontremos el derecho a “denunciar” a docentes que sean sospechados de no tener la “imparcialidad” del discurso hegemónico enarbolado por el señor presidente, algunos de sus funcionarios, incluidos diputadxs, senadorxs y el lenguaraz informante, en consecuencia lxs docentes podrán ser acusadxs de “adoctrinar” a sus alumnxs.

No parece suficiente usar a las fuerzas de (in)seguridad para reprimir a quienes se manifiestan por una jubilación que sea igual a la canasta familiar o a lxs docentes, que en la conmemoración de los 17 años del impune asesinato de Carlos Fuentealba, salieron a reclamar por las paritarias y el Fondo Nacional de Incentivo Docente para la recomposición justa de sus deprimidos salarios, producto tanto de políticas precarizadoras de orden histórico como de la doctrina del shock depredador aplicada por este gobierno empobrecedor compulsivo.

Declarar a la docencia como enemiga, si es que no rinde pleitesía a los designios del “señor presidente”, va en línea con las políticas de exterminio tan valoradas por él, como la “gesta” genocida del, todavía “monumentado” general Julio A. Roca.

Todo gesto presidencial, aunque no lo parezca, es pedagógico, quiero decir, es performativo, genera efectos, construye conductas.

Cuando el señor presidente, en ocasión de su “clase magistral” ante lxs estudiantes del colegio Cardenal Copello, donde él estudió, les dice: “… dejar de darle pescado a la gente y enseñarle a pescar…”, lo que luego traduce como “… enseñarles a ser individuos, enseñarles a ser libres…”, asocia la libertad al hambre y en el mismo ademán a la ruptura de la solidaridad social. Ese hecho lingüístico es performativo, genera un efecto en las conductas, en este caso es más complicado, porque se enuncia como una sentencia acabada en sí misma y es la palabra presidencial. Eso es adoctrinamiento.  

En cambio, un docente aprovecharía la misma sentencia para provocar el debate con sus alumnxs sobre el individualismo y la solidaridad para, incluso desde allí, problematizar los conceptos de egoísmo y altruismo o los principios de cooperación asociados al aprendizaje.   

Esta segunda actividad genera conocimiento y moviliza conductas, frente a la palabra presidencial que genera parálisis y obediencia, no pensamiento, adoctrinamiento, una forma conductual de la concepción bancaria de la educación. Pero este tema ya lo analizamos en profundidad en otro artículo.

La cuestión parece ser que la docencia es el nuevo enemigo interno, seguramente siguiendo las enseñanzas de Julio A. Roca, como bien lo dijo el señor presidente, sobre su ídolo militar vernáculo; así como su veneración por la imperialista, asesina británica, Margaret Thatcher, que cuando le preguntaron en una entrevista por el hundimiento del crucero General Belgrano, que navegaba fuera del área de exclusión y fue torpedeado por el submarino inglés Conqueror por orden directa de ella, contestó que  “lo haría otra vez”.

¿Cómo daría ese tema a sus alumnos, señor presidente?

Es obvio que no lo daría, como en el discurso que realizó el 2 de abril en la Plaza San Martin de la Ciudad de Buenos Aires, donde Malvinas estuvo ausente, el proceso colonial estuvo ausente, los conscriptos muertos, estuvieron ausentes, estuvo presente “el gran general Julio Argentino Roca”, a quien designó como “el padre de la Argentina moderna” y su visión patafísica de la economía y la política.

Al principio me pareció extraño que, con la Fuerzas Armadas presentes en el acto, el señor presidente no hiciera una referencia a la “patria”, siendo que tampoco hubo alusión al “Padre de la patria”, el general José de San Martín; después entendí, que en la lógica mileiniana la patria no existe, porque todo es mercado.

Veamos, en el discurso tampoco aparece respecto de Malvinas la dialéctica imperialismo – colonialismo, por esa misma noción de mercado que la obtura. Dice el señor presidente: “… no existe soberanía sin prosperidad económica y como muestra toda la evidencia empírica, no existe prosperidad económica, sin libertad económica, justamente los presidentes de la llamada generación del 80, no hicieron otra cosa que lo que nosotros proponemos hoy en día, un Estado restringido a sus funciones esenciales, libertad para producir, trabajar, comerciar y circular…”.

El grado cero del reduccionismo estatal, las funciones del estado del señor presidente se restringen a “producir”, “trabajar” y “comerciar”, resulta particularmente novedoso lo de “circular” ¿tendrá que ver con no hacer paros, ni piquetes, ni protestas, ni reclamos que puedan afectar la circulación de la “gente de bien”?

Lo que propone el señor presidente es un estado con autómatas al servicio íntegro del capital, con individuos/máquina que produzcan para el capitalismo y la mayor acumulación de la riqueza en pocas manos.

Para ese modelo necesita una escuela pública al servicio de todo el funesto andamiaje, que ya estaba en marcha, pero que sus políticas de shock lo exponen salvajemente.

Está clara la colonialidad del poder y su devoción por los imperialismos, inglés y estadounidense, como lo ha marcado nuestra historia, justamente con las preferencias de Juan Bautista Alberdi por lo europeo y Domingo F. Sarmiento por los Estados Unidos.

El discurso de Plaza San Martín es una clara reivindicación a las Fuerzas Armadas desde la perspectiva negacionista, que intenta poner en duda lo que es cosa juzgada. Eso es adoctrinamiento.

La apelación a Roca como “el padre de la Argentina moderna”, es la reivindicación del genocidio perpetrado sobre los Pueblos Originarios. Roca no batalló contra el enemigo extranjero, exterminó a los aborígenes, los que habitaban desde el inicio; funcionó como un verdadero colonizador, actuó para el imperio.

Aquellos que habían sido derrotados en las llamadas invasiones inglesas 1.806 y 1.807 y que esa gesta marcó el camino de los revolucionarios hacia 1.810, fue traicionada por la llamada generación del 80.

Por supuesto que todo proceso histórico es objeto de debate, pero hay determinadas conceptualizaciones que son inevitables, la decisión de la lucha es contra el invasor, pero como ha sucedido en este país, históricamente y también en Latinoamérica, siempre están las elites apropiadoras del territorio que han utilizado a las fuerzas militares como brazo pretoriano en resguardo se sus propios intereses, haciendo el adoctrinamiento de los integrantes de esas fuerzas e imponiendo su plan económico y sus valores de clase como universales. Eso, también, es adoctrinamiento.

Así que bienvenida esta desigual “batalla cultural”, porque usted, señor presidente tiene todo el aparato del Estado para ejercitar todas las formas de represión imaginables, físicas y simbólicas; de todas maneras somos muchxs, los que no nos vamos a dejar “adoctrinar” por el avasallamiento cotidiano, ni por las “transcripciones” de su lenguaraz con su delirante “0800 denuncie un docente”, porque la población sabe, que son lxs docentes de las escuelas públicas desfinanciadas, lxs que todos los días afrontan la aventura de enseñar, en un contexto en el que vivir, para millones de habitantes es una odisea, con más del 60% de niñxs y adolescentes sumidos en la pobreza profundizada por sus fuerzas del cielo.

No se trata de “adoctrinamiento” escolar; se trata de adoctrinamiento gubernamental.

Fuente: https://tramas.ar/2024/04/06/el-adoctrinamiento-es-la-pedagogia-del-opresor/

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Francisco Paco Urondo: Fragmentos del largo poema Adolescer (1965-1967)

 (…)

VII
(…)
Hay quienes han profesado
la adolescencia y han muerto, y hay
quienes la profesan y siguen
viviendo, agonizando
de una juventud ridícula: payadores
que pasean por las mismas calles que uno
ha besado para poder
gritar de indignación, pero nada más
que gritar cuando el sonido
no arrastra la rabia
ni la decae; se desentiende
de la furia, levanta los hombros
y se aleja. Hay quienes crecen
de golpe, se agrandan y su corazón
es débil, como las aguas
traicionadas de este país sin inocencia, y sigue
adolesciendo
hasta el día de la muerte. Esta
tierra que pisamos, sufre
por un tamaño, por su edad
que le han impuesto sin que nadie
atinara a defenderla. Las muertes
prematuras, las eternas
juventudes, la madurez compulsiva,
destituyen el destino, ablandan
la sangre ofuscada y temerosa.

(…)

(…)”Nuestra
base de operaciones debe ser la audacia
y el terror –amenaza Sarmiento a los chupandinos--: el miedo
es una enfermedad endémica
en este pueblo”

(…)

Cuánta larva, cuánta lombriz
está devorando
nuestro cadáver.  Sólo hay desdicha y esa
propiedad de apropiarse –-el pobre es odioso
aun al amigo, pero muchos son los que aman
al rico—que siempre
acecha a todo corazón traidor
que rendirse no quisiera, que mmuere,
de  impaciencia por andar degollando a esos palafreneros
que sacan a los presidentes de un brazo (…)

Caminaba por esas mismas calles. Los he visto: eran
traidores, eran débiles. De tanto adolescer (…)

*Véase Obra poética, Adriana Hidalgo Editora.



viernes, 10 de noviembre de 2023

La teoría del poema de Juan Román Riquelme, Mario Montalbetti

 “el cuatro está solo” dice Juan Román Riquelme

y esa frase es la primera parte de su teoría del poema.

No se trata de un elogio de la soledad del cuatro

sino de un elogio de la soledad del espacio
que se abre
alrededor del cuatro.

Es en la soledad que se juega el poema,

pero no en la soledad de las palabras
sino en la soledad de los espacios
por donde se van a mover las palabras.

Cuando Juan Román Riquelme dice “el cuatro está solo”

el cuatro no está solo para orar en una ermita
ni para meditar sobre la futilidad del juego.

“el cuatro está solo” es que el espacio
delante del cuatro
se puede abrir.
¿A qué? al movimiento, dice Juan Román Riquelme.

El movimiento exige la soledad de espacio.

Esa es la primera parte.
La segunda parte de la teoría del poema de Juan Román Riquelme
es un símil:

si vas por la autopista y hay un atolladero
entonces doblás, dice Juan Román Riquelme

y vas por donde no hay congestión.

El símil es con el poema: si estás escribiendo
un poema
y ves que hay muchas palabras delante de ti,
te desviás y vas por donde hay pocas.

Hay quienes (a veces locos, a veces genios)
ven un atolladero
y se meten por ahí, Messi, Góngora,

gente rara que aborrece la soledad
del espacio.

La dificultad del poema
es que hay muchas palabras juntas
y entonces
nada se mueve

y todo apunta al 0-0,

al aburrimiento radical de 47 pases horizontales
para que nada realmente ocurra.

Esa es la teoría del poema de Juan Román Riquelme.

Zinedine Zidane (debo buscar la referencia)
había dicho algo similar:

“si te dan dos metros
cualquiera escribe bien”.

Mario Montalbetti (1953) Lima, Perú.






miércoles, 4 de octubre de 2023

Carina V. Kaplan: La justicia afectiva en la escuela como horizonte

La escuela es un escenario privilegiado para la construcción de lazos de pertenencia toda vez que se erige como lugar habitable, sin distinción.

Es el espacio simbólico donde prima la promesa de un nosotros que rompe con la instantaneidad de la individualización.

En este lúcido ensayo la autora reflexiona sobre la importancia de que la escuela se constituya en soporte emocional, en el contexto de una pedagogía del trauma. Destaca el carácter socialmente construido de los estados afectivos y la capacidad de la escuela de fabricar una cultura emocional al servicio de la solidaridad y la fraternidad.

La utopía de la justicia escolar opera como contrapeso simbólico frente a la desigualdad que se evidencia en las sociedades que vivimos. La institución escolar es un territorio simbólico de esperanza, cuyo horizonte es la igualación. La experiencia de escolarización inédita que toca transitar a partir de la irrupción de la pandemia mundial por el virus Sars-CoV2 nos conduce a la pregunta por las oportunidades que tiene la escuela para transformarse en un espacio intergeneracional de tramitación individual y colectiva del sufrimiento social. Incluso la postpandemia necesitará mecanismos y prácticas pedagógicas a fin de generar las condiciones que ayuden a elaborar la emotividad cargada de dolor social.

Es preciso asumir que todas y todos estamos profundamente conmovidos por la experiencia de trauma social. Esta pandemia nos fuerza a comprender e intervenir en la afectación socio-subjetiva de los procesos de escolarización, superando la tradicional escisión entre las culturas académica y afectiva. Tal vez ha llegado el tiempo de rebasar la dicotomía entre la construcción del conocimiento disciplinar y la de la afectividad. De hecho, la producción del currículum y las formas de socialización se estructuran a través de circuitos afectivos que trazan horizontes de posibilidad.

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CARINA V. KAPLAN: Titular de Sociología de la Educación en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de La Plata