domingo, 23 de octubre de 2022

Línea de tiempo: La educación argentina en los años 80


1983 – Retorno de la democracia

  • Hecho: Asume Raúl Alfonsín como presidente.
  • Contexto educativo: Inicio de la reconstrucción institucional luego de la dictadura. Se reabren centros de estudiantes, se restituyen derechos y libertades en las escuelas.
  • Reflexión: La educación recupera su función democrática, orientada a la formación ciudadana y los derechos humanos.

1984 – Congreso Pedagógico Nacional

  • Hecho: Se lanza el Congreso Pedagógico Nacional, convocado por el Ministerio de Educación y la sociedad civil.
  • Propósito: Debatir colectivamente los principios de una nueva educación democrática.
  • Impacto: Participación de docentes, estudiantes y sindicatos; se consolidan ideas de democratización, equidad y participación comunitaria.

1985 – Plan Nacional de Alfabetización y Educación Básica de Adultos

  • Hecho: Se crea el Plan Nacional de Alfabetización.
  • Propósito: Reducir el analfabetismo y garantizar el derecho a la educación de jóvenes y adultos.
  • Impacto: Amplía el acceso a la educación, revalorizando la función social del Estado.

1986 – Programa de Formación Docente y actualización

  • Hecho: Se implementan programas nacionales de actualización docente y de formación pedagógica.
  • Contexto: Se busca modernizar la enseñanza y profesionalizar la tarea docente.
  • Reflexión: Empieza a reconocerse la formación docente como política pública estratégica.

1987 – Debate sobre la descentralización educativa

  • Hecho: Inician discusiones sobre la transferencia de servicios educativos a las provincias.
  • Consecuencia: Surgen tensiones entre la autonomía provincial y la responsabilidad del Estado nacional.
  • Relevancia: Preámbulo de los debates que llevarán, en los 90, a la sanción de la Ley Federal de Educación.

1988 – Conflictos y organización gremial docente

  • Hecho: Creación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) como actor político relevante.
  • Contexto: Paros nacionales, reclamos salariales y demandas por la democratización de la escuela.
  • Impacto: Consolidación del movimiento docente como voz colectiva en la defensa de la educación pública.

1989 – Crisis económica y reestructuración del sistema

  • Hecho: Inflación y recortes presupuestarios afectan las políticas educativas.
  • Consecuencia: Se interrumpen programas nacionales y se prepara el terreno para las reformas neoliberales de los años 90.
  • Reflexión: La educación entra en una nueva etapa de tensiones entre el Estado y el mercado.

Bibliografía sugerida para acompañar la actividad

  • Pineau, Pablo (2011). La escuela en la historia argentina. Paidós.
  • Tedesco, Juan Carlos (1986). El proyecto educativo autoritario: Argentina 1976–1982.
  • Puiggrós, Adriana (1990). La educación en las democracias restringidas. Galerna.
  • Ministerio de Educación de la Nación (2023). 40 años de democracia y educación.
  • Dussel, Inés (2005). La transmisión en la escuela: una mirada desde la historia y la política educativa.

 

martes, 3 de mayo de 2022

Secuencia Didáctica: Operación Masacre de Rodolfo Walsh

Actividad: Análisis del prólogo de Osvaldo Bayer a "Operación Masacre"

Objetivo:

-          Que los estudiantes analicen el contexto histórico y social que Osvaldo Bayer presenta en el prólogo y relacionen su análisis con la obra de Rodolfo Walsh y la realidad argentina.

-          Que los estudiantes comprendan cómo el libro de Rodolfo Walsh se inserta en el género de no ficción o testimonial.

Recursos adicionales:

- Proporcionar una breve introducción al contexto histórico del libro, explicando la Revolución Libertadora y las consecuencias políticas que derivaron en los eventos narrados por Walsh.

- Incluir fragmentos de otros textos de no ficción o testimonial para que los estudiantes comparen estilos y enfoques, por ejemplo, fragmentos de "Nunca más" o textos de Testimonios de desaparecidos.

1. Lectura del prólogo:

Los estudiantes deben leer el prólogo de Osvaldo Bayer. Se les recomienda hacer una lectura atenta, subrayando las ideas principales y cualquier referencia histórica que Bayer mencione.

2. Preguntas de análisis:

Después de la lectura, los estudiantes responderán las siguientes preguntas en forma escrita:

a) ¿Qué evento histórico menciona Osvaldo Bayer que es clave para entender el contexto de "Operación Masacre"? 

b) Según Bayer, ¿qué importancia tiene el trabajo de investigación periodística de Rodolfo Walsh para la historia argentina? 

c) ¿Cómo caracteriza Bayer la situación política de la época en que se cometieron los crímenes relatados en "Operación Masacre"? 

d) ¿Qué reflexiones propone Bayer sobre la justicia y los derechos humanos en el prólogo? 

e) ¿Encuentran similitudes entre el contexto que describe Bayer y alguna situación actual de injusticia o abuso de poder en Argentina o en el mundo? Brinden ejemplos concretos.

3. Definición de No Ficción:

"La no ficción testimonial es un género literario en el que el autor relata hechos reales y documentados, generalmente sobre eventos traumáticos o de gran impacto social, desde la perspectiva de los protagonistas o testigos. Este género busca dar voz a quienes han sido silenciados por el poder o la historia oficial." John Beverley

En este caso, se explicará que "Operación Masacre" es un ejemplo clave de este género en Argentina, ya que Walsh combina el periodismo de investigación con la narración literaria de hechos reales para dar testimonio de una injusticia histórica.

Preguntas de análisis sobre el prólogo y el género:

a) ¿Cómo describe Bayer el trabajo de Walsh como periodista y escritor en su búsqueda de la verdad sobre los hechos narrados en el libro? ¿Qué relación tiene esto con la función del testimonio en la literatura? 

b) ¿Qué valor le otorga Bayer a "Operación Masacre" como documento histórico y testimonio? ¿Cómo refuerza este prólogo la legitimidad del libro como un testimonio sobre los hechos de junio de 1956? 

c) ¿Qué diferencias encuentras entre un relato de ficción y un texto de no ficción como "Operación Masacre"? ¿Qué aporta este género a la comprensión de los eventos históricos que relata?

jueves, 24 de marzo de 2022

24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

¿Por qué la dictadura militar argentina y la apropiación de menores inspiraron "El cuento de la criada" de Margaret Atwood?

La novela (y exitosa serie de Paramount+) de la escritora canadiense se basó en los partos clandestinos a partir del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Ante un nuevo aniversario por el Día de la Memoria, los escritores Carlos Gamerro y Cecilia Fanti reflexionan sobre las narrativas argentinas del horror y la tortura.

“La realidad supera la ficción”. O, dicho de otra forma, la historia argentina a partir del 24 de marzo de 1976 superó a la (ciencia) ficción más distópica y horrorosa. Lo dijo, con otras palabras, pero en igual sentido, Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada. 

Cuando en 2018 la serie de Paramount+ El cuento de la criada se alzó con cinco estatuillas Emmy convirtiéndose en un suceso global, la escritora canadiense nominada al premio Nobel (y con credenciales como ser Presidenta del PEN Club) así lo declaraba: su famosa novela, publicada en 1985, había sido inspirada por la dictadura militar argentina. Hoy, a 47 años del golpe cívico militar, los escritores Carlos Gamerro y Cecilia Fanti conversan con Página/12 sobre cómo la narrativa y la memoria argentina se relacionan entre sí.

"La división entre los derechos de la mujer y los derechos humanos es una falsa dicotomía. Una de mis fuentes para The Handmaid 's Tale (El cuento de la criada) fue la Argentina bajo el gobierno de los Generales (sic). Tantas mujeres asesinadas y sus hijos robados", expresó Atwood en su cuenta twitter en ese entonces.

Para quienes no están familiarizados ni con la novela original ni con la serie (producida por la misma Atwood), El cuento de la criada transcurre durante el presente o en un futuro cercano. Allí se relata un golpe militar que suprime los derechos de las mujeres. Las "criadas" son jóvenes y fértiles a las que se considera un objeto y cuyo valor reside en su capacidad para engendrar vida, todo bajo un sistema de esclavitud y violación sistemática.


¿El cuento de la criada, ficción y realidad argentinas?

De manera singular, Margaret Atwood ha construido una bibliografía en la que supo mirar al pasado para comprender el presente. Es una autora que sabe observar a los tiempos y a la realidad política como un todo. En 2005 tomó La Odisea, el clásico de la mitología griega y la reversionó en clave feminista con el título de Penélope y las doce criadas. 

Si en aquella experiencia hizo del pasado (en forma de mito), una lectura feminista actual; en el caso de El cuento de la criada abrevó del presente, del aquí y ahora más descarnado y brutal: los embarazos, robos de bebés y torturas en los centros clandestinos de detención durante la dictadura, para transformar todo aquello en un relato de ciencia ficción y horror.

Como si el terror, o lo que apenas se puede imaginar, expresar o escribir, sólo fuese narrable a través de un género, la ciencia ficción. Que trata mayormente sobre lo que aún no aconteció. La paradoja es que, por supuesto, esto ya había sucedido en nuestro país. "Como en los regímenes totalitarios —o, de hecho, en cualquier sociedad radicalmente jerarquizada—, la clase gobernante monopoliza todo lo que tenga algún valor, la élite del régimen se las arregla para repartirse las hembras fértiles como criadas", explica Atwood al comienzo de su novela. 

O como bien observa el escritor y ensayista Elvio Gandolfo en su ensayo El libro de los géneros recargados, “la ciencia ficción no es el género que niega lo real... sino el que se nutre de ella. Es el relato de lo que tal vez ‘podría pasar’”. 

La dictadura militar argentina o cómo narrar el horror

“Es interesante —sostiene Carlos Gamerro, autor de El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos, Las Islas y La jaula de los onas, entre otros— que Atwood, para escribir la ficción distópica El Cuento de la Criada utiliza la realidad, lo que ya sucedió: el robo de bebés en la dictadura argentina. Y eso lleva a una reflexión no muy halagadora y es que la Argentina alimentó el registro mítico de muchos de los horrores del siglo 20.

Al decir “mítico” no me refiero a falso o ficcional, sino a aquellos hechos históricos que tienen tal potencia que se convierten en emblemáticos. Por ejemplo la figura del desaparecido, que en cualquier lugar del mundo, su significado es el significado que tiene para Argentina y que se le dio aquí". 

"De esta manera —prosigue el autor de La aventura de los bustos de Eva— se ha recurrido al terror, al policial o a la ciencia ficción, para tratar los temas más recalcitrantes, increíbles o espantosos de nuestra historia. Como si el realismo tradicional no bastara para tratar los horrores de la última dictadura. Juan José Saer, por citar sólo un ejemplo, lo hace en La pesquisa y a través de un género como el policial. 

También Mariana Enriquez en los últimos tiempos lo realiza a través del terror. En Argentina tenemos muchos antecedentes, como el poema de Hilario Ascasubi, 'Isidora, la federala y mazorquera', cargado de terror gótico. Y aún, por ejemplo, con el realismo exacerbado del El Matadero de Esteban Echeverría, no termina de alcanzar: fue necesario, para volver creíble lo increíble de la dictadura, recurrir al género de lo sobrenatural. Al fin y al cabo, acaso con Macbeth de William Shakespeare, el terror político y terror sobrenatural, hayan nacido juntos''.

Cecilia Fanti: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como narrativa propia

Para Cecilia Fanti traductora y autora de las novelas La chica del milagro y A esta hora de la noche, “autores como Margaret Atwood o Kurt Vonnegut desde la ciencia ficción nos alertan sobre esos bordes, esos mundos en los que se inspiraron y proyectaron su literatura. 

La literatura explica lo que dentro de la realidad no podemos entender. Y tal vez si habláramos hoy con un pre-adolescente que no sabe lo que ocurrió en la última dictadura militar argentina, y le contáramos todo ese horror, bien nos podría decir algo como ‘Uy, igual que la serie El cuento de la criada’".

Continúa Fanti: “A la vez hay que destacar que nosotros tuvimos una narrativa propia. No recurrimos, dicho esto entre paréntesis y no como crítica, a la ciencia ficción, porque hubo unas Madres y una Abuelas de Plaza de Mayo reclamando la aparición con vida. Y contamos con los testimonios del Juicio a las Juntas Militares, con la Carta Abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh. O más acá en el tiempo con películas como Los Rubios de Albertina Carri, la novela Aparecida de Marta Dillon, Diario de una princesa montonera de Mariana Eva Pérez y tantos otros más. 

"Al fin y al cabo, la apropiación de menores, el robo de bebes durante la dictadura, no tiene tanto que ver con el orden de lo inenarrable sino, aún peor, con lo inverosímil. Es como decir ‘esto no pudo haber pasado’. Y se consiguió, luchó y logró esa narrativa (que es una narrativa de lo real) sin importar que fuese ficción o no. 

Quiero decir: desde Canadá, Margaret Atwood pudo encapsular la historia argentina reciente en una ciencia ficción extraordinaria y distópica. Y nosotros, desde la cercanía, lo alcanzamos con la imagen de estas mujeres de pañuelo blanco. Marchando, reclamando con valentía por sus hijos y nietos, portando sus fotos. Esa es toda una narrativa”.

Fuente: Página 12

viernes, 15 de octubre de 2021

Paulo Freire: 100 años

Por Andrés Pabón Lara

Pensar a Freire en la escuela hoy debe servir para pensar que no solamente hay que luchar contra la opresión, sino también contra la frustración, la desilusión y la resignación que le son consecuentes. Freire propone frente a esto la esperanza, pero se trata de una esperanza activa, y no de una contemplación aislada o pasiva. Pensar a Freire en la escuela hoy no debe ni puede limitarse a la conmemoración de una efeméride centenaria que se concentre en el pasado. 

El legado de Freire tiene urgente vigencia porque invita a pensar que si no queremos que nuestras palabras sean promesas vanas de un mundo mejor, si queremos aportar un grano de arena para la liberación de las y los estudiantes, debemos también salir de la escuela a imprimir nuestro saber pedagógico en la construcción de una opción política que ayude a concretar las alternativas reales de nuestra liberación. A cien años de su nacimiento, Freire sigue naciendo, no sólo en los libros o en las aulas, sino más allá, pues sigue siendo necesario como parte de un horizonte que está aún por venir. 

Nota Completa (click)


martes, 5 de octubre de 2021

Trabajo Práctico - Escribir para decir quién soy

A lo largo de nuestra vida, en distintas situaciones compartidas con amigos/as, con gente que recién conocemos, en el analista, en diarios íntimos o de viajes, en escrituras dispersas, en entrevistas o diálogos con otras personas, contamos acerca de nuestra vida, hablamos de nosotros/as mismos/as, presentamos una imagen posible de nuestra vida para dar cuenta de nuestro yo. Escribimos o hablamos para presentar una imagen de nosotros/as mismos/as, damos cuenta de nuestra trayectoria vital para contar quiénes somos, de dónde venimos, cuál es el recorrido de nuestra identidad singular.

¿Cuántas veces nos preguntamos o nos preguntaron acerca de por qué elegimos ser docentes? ¿Cuántas veces contamos acerca de nuestra decisión profesional y tratamos de buscar explicaciones para esa elección de vida? ¿Cuántas veces buceamos en el pasado para tratar de encontrar algún signo que dé cuenta, como una epifanía, de ese momento, escena, experiencia que nos marcó y que estableció, de algún modo, la decisión posterior de estudiar un profesorado? ¿Y si escribiéramos ese relato, qué diríamos acerca de nuestra vida, cómo presentaríamos nuestra experiencia vital a otros/as?


Escrituras del yo y géneros

El diario es un género que tiene una larga historia. En la actualidad, muchos/as jóvenes llevan un diario pero ya no con un candado sino utilizando las herramientas tecnológicas como blogs o fotologs donde dan cuenta de sus experiencias. También las redes sociales funcionan como espacios donde se presenta la intimidad pero ya no secreta sino que se hace pública.

Otro género es la autobiografía, donde el que escribe construye un yo que se configura como un personaje inventado y, a la vez, es él mismo quien escribe. Es decir, hay una coincidencia entre quien escribe y acerca de quién se escribe. Así, los/as autores/as de autobiografías relatan sus vidas seleccionando aquellos hechos que consideran más interesantes y, de esta manera, de algún modo ficcionalizan a través del lenguaje sus experiencias de vida.

De allí que hoy hablemos de otro subgénero que es la autoficción, es decir, se trata de una autobiografía ficcionalizada, novelada, quien escribe acerca de su vida utiliza los recursos de la ficción, los procedimientos literarios de manera tal que narra su vida pero atravesada por la representación literaria.

La historia de vida es otro género dentro de los textos que pertenecen a las escrituras del yo pero ya no en forma escrita sino oral, es decir, se trata de una entrevista donde quien es entrevistado va haciendo presente el pasado a partir de su narración, de la rememoración de distintas instancias de su vida.

21 de julio de 1955

Despertar. Murmullo de pájaros. La ventana transmite una luminosidad tensa. Los pájaros continúan. Los siento enjaulados, por lo que me resulta desagradable su canto.

Conversaciones con mi madre. Hallo buena voluntad. Le muestro las reproducciones de Gauguin y Van Gogh. Le gustan. Sonríe ante los pechos descubiertos de las tahitianas. Acepta al arte y a los artistas, pero siempre que se den en otro planeta. Es decir, que no admite la posibilidad de mi realización literaria. ¡No! Son caprichos, vuelcos juveniles que ya pasarán cuando la experiencia nos traiga la expresión serena. Observa ingenuamente que yo tendría que pensar más profundamente. (¡Madre! ¡Diste justo!) Le explico que aún no es posible. No acepta mis explicaciones. ´No hay médico capaz de ayudarte, si no comienzas tú primero.´ (¡Madre! ¡Imposible!)

¿Cómo podría vivir sin este cuadernillo? ¡Imposible imaginarlo!

 Pizarnik, Alejandra (2003) Diarios. Buenos Aires: Lumen, p. 37.

Actividad: La propuesta es que escriban una autoficción como forma de presentarse ante los demás. Para ello pueden partir de las siguientes preguntas: ¿qué narrarían? ¿Qué información omitirían? ¿Cómo darían cuenta ficcionalmente de quiénes son? ¿Qué personaje de sí mismos/as construirían?

lunes, 4 de octubre de 2021

Ideas estéticas y literarias de Carlos Marx

Por Mario Goloboff 

Es sabido: dos de los autores más citados por Carlos Marx en todos sus escritos son Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. Menos difundido, pero igualmente conocido, es que manejaba casi todas las lenguas europeas, que releía con fruición a los clásicos griegos (una vez por año leía a Esquilo en su original griego), y que recitaba de memoria para su familia y amigos largos pasajes de La divina comedia, así como versos de Heine y de Goethe. Fuera del alemán, sus preferidos eran el poeta escocés Robert Burns, Walter Scott y Honorato de Balzac, y alguna vez se propuso que, terminadas sus obras económicas, escribiría un trabajo crítico sobre La comedia humana. Cuenta su hija menor, Eleanor: “A mí, y a mis hermanas antes, me leyó todo Homero, todo los Nibelungen LiedGudrunDon QuijoteLas mil y una noches, etc. Shakespeare era la Biblia de nuestra casa, siempre en boca de alguien y en manos de todos. Cuando cumplí seis años me sabía de memoria todas las escenas de Shakespeare”.


Estos eran, entre otros muy calificados, sus gustos personales, explicables por su inteligencia, su formación, su época. A ellos se sumaron opiniones, ya en un plano teórico, que los convalidaron, e inclinaron el fiel de la balanza hacia el clasicismo, la representación de la realidad en la obra de arte, el espejo correspondiente. No era difícil (ni necesario) deducir del conjunto una estética marxista, pero así se hizo. Omitiendo, olvidando, desviando algún concepto contradictorio. Tal, entre otros, el enigma que recorre su obra y que él jamás pudo resolver (ni otros marxistas): “La dificultad no es la de comprender que el arte griego y la epopeya están vinculados a ciertas formas del desarrollo social, sino que ellos nos procuran todavía un placer estético y que, desde muchos ángulos, representan para nosotros una norma, hasta un modelo inaccesible” (Grundisse, 1857: los planos o borradores de lo que iba a ser El Capital).

Por gustos también personales, por pereza mental, por escasa formación de buena parte de sus seguidores, se consagró sin más el realismo y la representación veraz de lo real como doctrina oficial, refrendados por ciertas páginas de Vladimir Ilich Lenin sobre León Tolstoi y por otras de teóricos estimados, como Gueorgui Plejánov, con su exploración del “equivalente social” en arte y en literatura. Para culminar viendo en la obra, aspectos múltiples de la vida económica y social expresados en un particular lenguaje. No se exploró, más bien se desechó, para hacerlo, la relación que podía existir entre esa estética que se desarrollaba como marxista, basada en un comportamiento humano específico, y las teorías y el pensamiento, no sólo estéticos, de Carlos Marx.

Sin embargo las ideas centrales de Marx que están en sus primeros textos de juventud (Manuscritos, de 1844), que recorren de modo permanente toda su obra, y que fundarían una nueva estética, son su concepción del hombre como trabajador y transformador de la realidad en medio del conjunto de la sociedad y sujeto a las relaciones que ella impone, exteriorizando, objetivando, manifestando en esa producción su propio ser, su situación de creación y, a la vez, de enajenación. Son esa concepción del hombre, de la historia y de la sociedad las que fundarían y constituirían los principios de una estética. Es ya en los Manuscritos donde para él el arte --como todo trabajo-- manifiesta la necesidad del hombre de objetivarse y, con ello, las de sus fuerzas primordiales, creadoras.

Esto abre la posibilidad de ver en el arte, dentro del todo de su concepción que muchos teóricos llaman “práctico productiva”, su carácter de actividad práctica y creadora. “El arte se presenta en esta concepción --explica Adolfo Sánchez Vázquez-- como una forma de actividad práctica, de la producción de objetos, y, en este sentido, se elaciona con el trabajo en cuanto que éste --como libre juego de las fuerzas espirituales y físicas del hombre-- pone de manifiesto cierto contenido estético. Se relaciona asimismo con el trabajo en cuanto producción de un nuevo objeto en el que se proyectan o expresan fuerzas esenciales humanas, y se pone de manifiesto un principio creador. La relación con el trabajo se manifiesta, en tercer lugar, en cuanto que, gracias a él, el hombre ha perfeccionado su capacidad de dominar la materia para imprimirle la forma adecuada a una función o necesidad humana, y ha podido elevarse así --sobre la base de la división social del trabajo-- a una actividad específica --el arte-- destinada a satisfacer la necesidad estética de imprimir a una materia la forma adecuada para expresar cierto contenido espiritual. El arte ha surgido, pues, sobre la base del trabajo humano y del desarrollo del principio estético o creador que ya se daba en él”.

¿Hasta qué punto es comprensible que de estas ideas naciera una estética del realismo como la que surgió? ¿Una estética cuyo fundamento era la teoría del reflejo, que vinculaba directamente un estilo de creación con los intereses de clase; en fin, que consagraba en arte (una actividad creadora) un método de creación o un estilo entre los muchos posibles, como la única expresión artística de izquierda? ¿O, para decirlo en términos más cercanos al marxismo, por qué designar e indicar una praxis artística determinada, convertida en la única posible para expresar los “contenidos” anticapitalistas y revolucionarios?

Como era natural que ocurriera en los países socialistas, y obviamente en los otros, esta concepción del arte como reflejo o representación verídica de la realidad tuvo más consecuencias en el plano teórico que en la práctica artística misma, la que siguió los caminos que la propia historia del arte iba encontrando cualesquiera fuesen las normas que la doctrina quisiera imponerle. Además, se hacía evidente que, considerados a la luz del pensamiento marxista el arte y la literatura, como actividades libres y creadoras, la estética no podía ser estrecha, uniforme, coercitiva. Afortunadamente, por encima y en contra de tales posiciones (estar en contra de estas ideas, numerosas veces costaba la vida) se alzaron creadores de talla (Maiakovsky, Picasso, Bertold Brecht y muchos otros, así como en América latina Juan Rulfo, José Lezama Lima, Juan Carlos Onetti, nuestro Julio Cortázar) y no era gente a la que podía silenciarse.

La práctica artística se impuso sobre las teorías y enseñó, en su propio hacer, los principios de la libertad creadora y la esencia del arte de la creación: “...no se copia jamás la naturaleza --sostuvo Pablo Picasso--, no se la imita tampoco, se permite que unos objetos imaginados revistan apariencias reales. No se trata de partir de la pintura para llegar a la naturaleza: es de la naturaleza a la pintura que hay que ir. Hay pintores que transforman el sol en una mancha amarilla, pero hay otros que, gracias a su arte y a su inteligencia, transforman una mancha amarilla en sol”.

 * Mario Goloboff es escritor y docente universitario. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Salvador Allende - Asamblea Naciones Unidas (1972)

 El discurso de Salvador Allende en la ONU, recibido de pie y con aplausos al estadista chileno, reconocido como liderazgo a nivel mundial.




miércoles, 8 de septiembre de 2021

Día de la Alfabetización - Eduardo Galeano

 Sergipe, norte de Brasil: Paulo Freire inicia una nueva jornada de grabajo con su grupo de campesinos muy pobres, que se están alfabetizando.

- ¿Cómo estás, Joao?

Joao calla. Estruja su sombrero. Largo silencio, y por fin dice:

- No puedo dormir. Toda la noche sin pegar los ojos.

Más palabras no le salen de la boca, hasta que murmura:

- Ayer yo escribí mi nombre por primera vez.


*En la actualidad, un total de 11 millones de brasileños mayores de 15 años son analfabetos, según los datos correspondientes a 2019 divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).



martes, 7 de septiembre de 2021

José Carlos Mariátegui y José Martí

Lo importante, hoy, es que Martí y Mariátegui – y tantos más - han sido absueltos por la historia, y nos enseñan aún la importancia del pensar lo político desde la ética, y de la propia identidad como base de la unidad en la lucha por las transformaciones sociales que nuestros pueblos demandan, a sabiendas o no. 

 

Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América - Desde Alto Boquete, Panamá

 

La filosofía de la praxis no sólo pretendía explicar y justificar todo el pasado sino también explicarse y justificarse históricamente a sí misma, es decir, era el “historicismo” máximo, la liberación completa de todo “ideologismo” abstracto, la conquista real del mundo histórico, el comienzo de una nueva civilización. Antonio Gramsci·


Al reflexionar desde el presidio político -entre fines de la década de 1920 y comienzos de la de 1930- sobre la formación de lo que llamó la filosofía de la praxis, Antonio Gramsci empieza por aludir a una tesis clásica planteada por Vladimir Lenin década y media antes.[1] “Se afirma”, dice Gramsci, que la filosofía de la praxis “ha nacido en el terreno del máximo desarrollo de la cultura de la primera mitad del siglo XIX, cultura representada por la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa y la literatura y la práctica políticas francesas”. Y añade: 

 

En el origen de la filosofía de la praxis se encuentran estos tres movimientos culturales. Pero ¿cómo se debe entender esta afirmación? ¿En el sentido de que cada uno de estos movimientos ha contribuido a elaborar respectivamente la filosofía, la economía y la política de la filosofía de la praxis? ¿O bien en el de que la filosofía de la praxis ha elaborado sintéticamente los tres movimientos, es decir, toda la cultura de la época, y que en la nueva síntesis, cualquiera que sea el momento que se examine, momento teórico, económico, político, se vuelve a encontrar, como “momento” preparatorio, cada uno de los tres movimientos? 

 

Para concluir diciendo: “Así lo creo, precisamente.”

 

En efecto, para Gramsci la filosofía de la praxis presupone “todo este pasado cultural, el Renacimiento y la Reforma, la filosofía alemana y la Revolución francesa, el calvinismo y la economía clásica inglesa, el liberalismo laico y el historicismo que se encuentra en la base de toda la concepción moderna de la vida.” En esa perspectiva, dice, la filosofía de la praxis:

 

es la coronación de todo este movimiento de reforma intelectual y moral, cuya dialéctica es el contraste entre cultura popular y alta cultura.(c:gc) Corresponde al nexo de Reforma protestante más Revolución francesa: es una filosofía que es también política y una política que es también filosofía. Está atravesando todavía su fase popular, folklórica: suscitar un grupo de intelectuales independientes no es cosa fácil, exige un largo proceso, con acciones y reacciones, con adhesiones y disoluciones y nuevas formaciones muy numerosas y complejas

 

Lo más esencial, aquí, radica en que la filosofía de la praxis “es una concepción nueva, independiente, original, pese a ser un momento del desarrollo histórico mundial, es la afirmación de la independencia y de la originalidad de una nueva cultura en incubación, que se desarrollará al desarrollarse las relaciones sociales.” Por lo mismo, en su desarrollo opera “una combinación variable de lo viejo y lo nuevo, un equilibrio momentáneo de las relaciones culturales correspondiente al equilibrio de las relaciones sociales”.

 

A esto se debe que, en cada momento de su desarrollo, esta filosofía solo puede presentarse inicialmente “con una actitud polémica y crítica, como superación del modo de pensar precedente y del pensamiento concreto existente (o del mundo cultural existente)”. Por ello, debe presentarse ante todo “como crítica del ‘sentido común’ […] y, por tanto, de la filosofía de los intelectuales,” que puede ser considerada “como la ‘punta’ del progreso del sentido común, por lo menos del sentido común de los estratos más cultos de la sociedad y, a través de éstos, también del sentido común popular.”

           

¿Cómo se expresan estas observaciones en el proceso de formación de un pensar orientado a la transformación de la realidad en un sentido revolucionario en nuestra América?

 

¿Se hace descartando todo lo que en un momento dado parece merecer los adjetivos de reaccionario y obsoleto? ¿O desde la ampliación constante de los espacios de expresión de las raíces que expresan nuestros procesos de formación, desde los saberes comunitarios indígenas y campesinos hasta el liberalismo democrático radical de José Martí, el socialismo indoamericano de Mariátegui y la teología de la liberación, por citar apenas algunas? 

 

Difícil tarea esta, en una región en la que, al decir de Gramsci, la base del desarrollo cultural acusa el influjo de “los cuadros de la civilización española y portuguesa del 1500 y del 1600, caracterizada por la Contrarreforma y por el militarismo parasitario”, cuyas cristalizaciones intelectuales afloran en la crisis que vivimos. Fue desde una circunstancia tal que Martí planteó a comienzos de la década de 1890 la necesidad de una revolución democrática antimperialista de liberación nacional, y de los medios políticos y morales para lograrla, mientras Mariátegui, en la de 1920, llegó al concepto de un socialismo indoamericano que expresaba – sin él saberlo - el vínculo entre el modo de producción en su sentido más abstracto, y la formación económico-social concreta del Perú.

 

Han quedado atrás los tiempos de la condescedencia de una ortodoxia – en el sentido gramsciano del término – que podía permitirse vincular a Martí y Mariátegui, en el mejor de los casos, a una pequeña burguesía “progresista”, para señalarles que o bien ese progresismo aspiraba a una unidad de clases sociales imposible, o entendía que al socialismo no le bastaba con ser marxista-leninista en nuestra América, sino que debía ser creación heroica, y no copia ni calco. Lo importante, hoy, es que ambos – y tantos más - han sido absueltos por la historia, y nos enseñan aún la importancia del pensar lo político desde la ética, y de la propia identidad como base de la unidad en la lucha por las transformaciones sociales que nuestros pueblos demandan, a sabiendas o no. 

 

Alto Boquete, Panamá, 7 de septiembre de 2021

 


· Introducción a la filosofía de la praxis. Selección y traducción de J. Solé Tura. Nueva Colección Ibérica. Ed. Península, Barcelona, 1967. La presente selección ha sido hecha sobre la Antología degli scritti de Antonio Gramsci. ® Instituto Gramsci, Roma. Todas las citas provienen de este texto. https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/11/introduccion-a-la-filosofia-de-la-praxis.pdf 

[1] “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo” (1913) https://www.fundacionfedericoengels.net/index.php/36-noticias2/noticias/188-tres-fuentes-y-tres-partes-integrantes-del-marxismo-de-v-i-lenin


Fuente: https://connuestraamerica.blogspot.com

jueves, 5 de noviembre de 2020

15 años de Alca, al carajo!

 Documental de Martín Granovsky, dirigido por Luciano Leyrado y producido por Ivan Granovsky

Por primera vez un documental reúne a los presidentes de América Latina 10 años después de la Cumbre de Mar del Plata que pulverizó al ALCA.
Era el sábado 5 de noviembre de 2005 en el Salón Versailles del Hotel Hermitage de Mar del Plata. Los cuatro presidentes de los países del Mercosur más el presidente de Venezuela estaban a punto de conseguir lo que buscaban: que la propuesta norteamericana de formar un área de libre comercio en todo el continente, el ALCA, se aprobara por consenso o no se aprobara. Ese día Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte Frutos y Hugo Chávez obtuvieron lo que querían.
La Cuarta Cumbre de las Américas no logró consenso para formar un ALCA y Washington fue derrotado en uno de sus proyectos más ambiciosos para alinear a la región detrás de sus intereses desde el siglo XIX.