lunes, 1 de septiembre de 2025

Trabajo Práctico: Tutorías y Orientación Escolar

 

Propósito general

Que los estudiantes comprendan y reflexionen sobre el rol de la tutoría y la orientación escolar en la educación primaria y secundaria, vinculando teoría, normativa vigente y experiencias creativas, a través del trabajo colaborativo, la investigación y la producción de escritura.

Clase 1 – Presentación del proyecto

  • Presentación de los ejes temáticos (tutoría, políticas educativas, trayectorias, rol del grupo, rol del tutor, comunicación).
  • Organización de los grupos de 2 y 3 estudiantes.
  • Consigna inicial: cada grupo elige dos temas principales para analizar con marco teórico y los vincula con un tercer tema.
  • Explicación de la Bitácora grupal: registro semanal de reflexiones, debates y avances.
  • Indicación de la búsqueda bibliográfica para la próxima clase.

Clase 2 – Búsqueda bibliográfica y marco teórico

  • Presentación breve de materiales encontrados por cada grupo.
  • Debate sobre fuentes confiables (libros, artículos, leyes, resoluciones ministeriales).
  • Inicio de la redacción del marco teórico (debe contener 5 citas).
  • Orientación docente: sugerir textos claves y normativa vigente.

Clase 3 – Reflexión y debate

  • Puesta en común de primeras ideas sobre los temas elegidos.
  • Debate guiado: ¿qué tensiones se observan en la práctica escolar real?
  • Registro en bitácora: síntesis del debate + preguntas abiertas para seguir investigando.
  • Orientación para el desarrollo de un proyecto de tutorías: Cada grupo inicia la planificación de un proyecto de tutorías para un curso de secundaria.

Clase 4 – Producción del proyecto

  • Taller de escritura: Socialización parcial en el aula.
    • Definir objetivos, actividades y rol del tutor en el proyecto.
    • Socialización parcial en el aula.
  • Relación entre lo práctico y lo teórico: el proyecto debe reflejar, con orientación pedagógica, alguno de los temas elegidos.
  • Bitácora: registro del proceso de escritura y reflexiones.

Clase 5 – Normativa y leyes vigentes

  • Introducción docente a las principales leyes y resoluciones sobre tutorías, acompañamiento de trayectorias y políticas educativas (ejemplo: Ley de Educación Nacional, resoluciones jurisdiccionales).
  • Cada grupo selecciona la normativa que mejor se articule con sus temas.
  • Inicio del diseño de diapositivas.

Clase 6 – Avance de proyectos grupales

  • Trabajo autónomo en grupos con acompañamiento del docente.
  • Consolidación del marco teórico con apoyo de la bibliografía.
  • Avance en la producción de diapositivas sobre la normativa elegida.
  • Bitácora: registro del progreso y dificultades.

Clase 7 – Puesta en común

  • Presentación preliminar de los proyectos de cada grupo.
  • Debate entre los grupos con devoluciones críticas y constructivas.
  • Ajustes finales del proyecto, marco teórico y diapositivas.

Clase 8 – Cierre y evaluación

  • Exposición final grupal:
    • Presentación del proyecto de tutorías.
    • Presentación de las diapositivas sobre normativa y leyes vigentes.
  • Entrega de la bitácora grupal completa.
  • Debate final: aprendizajes colectivos sobre la tutoría y la orientación escolar.
  • Evaluación integral: participación, bitácora, producción de escritura y presentación.

Productos finales de cada grupo:

  1. Bitácora grupal (con registro de 8 clases).
  2. Marco teórico con bibliografía.
  3. Proyecto de Tutorías sobre una situación educativa.
  4. Diapositivas sobre normativa vigente.
  5. Exposición final.

 

Consignas generales para la Bitácora

·         Portada: título del proyecto, nombres de los integrantes y fecha.

·         Presentación: breve introducción sobre por qué eligieron esos temas y qué vínculo encontraron con otro de los restantes.

·         Registro de avances: cada semana deberán escribir en la bitácora:

o    Qué leyeron, discutieron o investigaron.

o    Aportes de cada integrante.

o    Dificultades encontradas y cómo las resolvieron.

o    Ideas para próximas clases.

·         Reflexión final: aprendizajes logrados, valoración del trabajo en equipo y del tema investigado.

·         Formato libre: pueden incluir esquemas, mapas conceptuales, citas de textos, recortes de noticias, imágenes, etc.

 

Consignas generales para la Producción del proyecto:

·         Portada: título del proyecto, nombres de los integrantes y fecha.

·         Presentación: fundamentación, posicionamiento pedagógico, objetivos, impacto esperado, destinatarios, recursos necesarios, actividades del proyecto.

jueves, 28 de agosto de 2025

Eric Hobsbawm - Historia del siglo 20

 Libro:

Eric Hobsbawm es, sin duda, un gran historiador. Muy reconocido por anteriores investigaciones sobre la revolución industrial inglesa y las revoluciones burguesas, es considerado un especialista en el siglo XIX europeo. En la década de los ochenta dio a la imprenta el resultado final de un esfuerzo gigantesco: la síntesis en tres tomos de la historia mundial del siglo XIX. Bajo el título "Historia del siglo XX", la editorial Critica de Madrid publicó en 1995 la primera edición en español de la obra, aparecida un año antes en su versión inglesa con un título algo distinto: La era de las extremas: El corto siglo XX: 1914 - 1991. Constituía la continuación de La era de la revolución (1789-1848), La era del capital (1848-1875) y La era del imperio (1875-1914).

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viernes, 18 de julio de 2025

Educación para la Diversidad

 

Actividad: “Nombrar y actuar: la escuela frente a la inclusión”

Objetivos

- Analizar críticamente cómo las formas de nominación escolar (ej. alumno pobre, alumno inteligente) influyen en la construcción de identidades.

- Reflexionar sobre el rol del docente y sus márgenes de acción dentro de los condicionantes sociales.

- Promover la construcción de propuestas inclusivas desde la perspectiva de Kaplan.

Materiales

- Texto de Kaplan (capítulos seleccionados).

- Casos problematizadores (preparados por el docente).

Evaluación

- Participación activa en el análisis y debate.

- Pertinencia del mapa conceptual.

- Profundidad crítica en el manifiesto pedagógico.

Consignas

1. Lectura guiada

Cada grupo de 2 estudiantes lee fragmentos seleccionados de los capítulos:

 

Capítulo: Formas de nominación escolar: las categorías de “alumno pobre” y de “alumno inteligente”.

 

A. Ese sistema de categorización profundamente oculto está al principio de todas esas clasificaciones escolares y de las clasificaciones sociales que determinan o legitiman. (p. 45)

B. Una de las hipótesis centrales que manejamos es que los considerandos del juicio magisterial están ligados al origen social de los educandos. Es decir, que los maestros aparentan hacer una evaluación ajustada a lo escolar cuando muchas veces lo que hacen implícitamente es hacer un juicio social enmascarado sobre los alumnos. (p. 45)

C. La inteligencia concebida como medida objetiva y absoluta, dada a unos y negada a otros por naturaleza, se presenta a los sujetos pedagógicos como justificación de su éxito o su fracaso escolar, transformándose en límite inalterable que predice sus destinos. (p. 52)

D. Para el caso de los fracasos educativos, las desigualdades en las condiciones para aprender quedan invisibilizadas y se transforman, por una suerte de alquimia social, en déficit de inteligencia. (p. 52)

E. La escuela democrática reconocerá las diversas condiciones de partida de los alumnos, no como deficiencias o como puntos de llegada, sino como dimensiones que la institución deberá conocer y sobre las cuales deberá trabajar con el objeto de generar estrategias que posibiliten una disminución de los diferenciales de poder entre los sujetos pertenecientes a los distintos grupos y clases. (p. 53)

Capítulo: El lugar del docente: el margen de acción dentro de los condicionantes sociales.

A. La pregunta que se nos impone es: ¿cómo logró este niño indigente superar sus propios condicionamientos materiales y transformarlos en una oportunidad? La respuesta, al menos gran parte de ella, hay que buscarla en el papel simbólico que cumplió la escuela, y más particularmente, en la esperanza a futuro que un maestro depositaría en los alumnos de la clase de primaria a la que asistía el propio Camus. (p. 55).

B. Frente a una vida aparentemente insignificante, los alumnos cobraban importancia en la escuela. El docente los nombraba, les otorgaba voz, les mostraba con hechos y palabras, en la propuesta pedagógica, que ellos tenían valor. (p. 57).

C. A altas expectativas de los docentes le corresponden altos rendimientos de los alumnos; por el contrario, a las bajas expectativas le siguen bajos rendimientos escolares. (p. 59).

D. Este trabajo permite pensar en los márgenes de libertad que tiene la acción del docente sobre sus estudiantes, que permiten quebrar las trayectorias prefijadas por el origen social de estos último2." (p. 60).

Subrayan frases que les resulten más potentes o que generen debate.

2. Mapa conceptual colaborativo (ver archivo aparte)

Elaboran un mapa conceptual donde se representen:

- Las categorías de nominación (positivas y negativas).

- Sus efectos en la subjetividad de los estudiantes.

- El rol del docente frente a esas categorías.

3. Situación problematizadora (apartado)

- Los grupos deben analizar:

- ¿Qué nominaciones aparecen?

- ¿Qué efectos producen en la trayectoria escolar?

- ¿Qué márgenes de acción tiene el docente para revertir o transformar esa práctica?

4. Debate en plenario (próxima clase)

- Cada grupo expone sus conclusiones.

- Debate abierto: ¿Qué significa incluir? a la luz de Kaplan.

5. Producción final

- Escribir un breve manifiesto pedagógico (una carilla) donde expresen:

- Cómo debería nombrarse a los alumnos desde una perspectiva inclusiva.

- Qué lugar debe asumir el docente para hacer de la inclusión una posibilidad real.

En su trabajo “La inclusión como posibilidad”, Carina Kaplan profundiza en la forma en que la escuela nombra y concibe al estudiante, afirmando que el lenguaje es un vehículo de inclusión o, por el contrario, un mecanismo de estigmatización y exclusión y entendiendo que “los modos de nominación escolar, tienen incidencia sobre la autoestima escolar que internalizan los estudiantes en su tránsito por el sistema escolar.” (Kaplan, p.44, 2006).

Desde una perspectiva inclusiva, la escuela debe abolir el juicio magisterial condenatorio “ligado al origen social de los educandos” (Kaplan, p.45, 2006) que transforma las desventajas sociales en una esencia individual. Esto significa dejar de nombrar a los alumnos por su origen social ("pobre") o por sus supuestos déficits ("bruto", "lento"). Kaplan critica cómo estas categorías aplican un "racismo de la inteligencia" (Bourdieu, 1990) que justifica el fracaso en el individuo, en lugar de evidenciar la desigualdad estructural.   

El alumno debe ser nombrado, ante todo, como sujeto de derecho, un sujeto de aprendizaje y portador de un potencial ilimitado para que “lo inevitable se puede tornar, entonces, probable… y se abra la posibilidad de que otro destino se produzca.” (Kaplan, p.30, 2006). La nominación debe ser dar valor al estudiante y movilizar la esperanza, oponiéndose a toda profecía autocumplida negativa. Es crucial que la escuela y el docente eviten que el conocimiento sobre las condiciones desfavorables del alumno se convierta en un diagnóstico sociocultural definitivo y fatalista. La pobreza es una condición, no un destino inalterable.

Para hacer de la inclusión una posibilidad real, el docente debe asumir un rol de intelectual transformador más allá de la estructura social y el propio sistema que limita apelando a la educación que puede ser elemento de cambio y es “en esta tensión que el docente individual y colectivo tiene su mayor potencial de transformación.” (Kaplan, p.67, 2006).

Su labor no es meramente reproductiva, sino que consiste en utilizar el margen de acción que el aula le confiere para torcer los destinos que la desigualdad parece haber prescrito.

El docente debe sostener altas expectativas para todos los estudiantes otorgando voz y visibilizando al estudiante, combatiendo la sensación de insignificancia dado que está demostrado que a “altas expectativas de los docentes le corresponden altos rendimientos de los alumnos; por el contrario, a las bajas expectativas le siguen bajos rendimientos escolares.” (Kaplan, p.59, 2006). Solo al concebir su práctica como un "territorio de disputas" (Kaplan, p.41, 2006) contra la injusticia, y al negarse a justificar la baja calidad educativa con el determinismo social, el docente logra la inclusión que, para Kaplan, es la capacidad de la escuela de garantizar que todos tengan la oportunidad de acceder a un futuro diferente.

Casos problematizadores 

Caso 1: “El alumno que no va a poder”

En una reunión de profesores, una docente comenta:

“Juan es un buen chico, pero es pobre, nunca va a poder seguir el ritmo de los demás. Mejor no exigirle demasiado, así al menos no abandona”.

Preguntas para el grupo:

- ¿Qué nominaciones aparecen en el discurso de la docente?

En el discurso de la docente aparece la nominación de alumno pobre que conlleva implícitamente una alta carga de prejuicio y determinismo social.

Cuando dice "Juan es un buen chico, pero es pobre" convierte su condición socioeconómica en una característica constitutiva de su identidad y su capacidad intelectual que lo condena desde la institución escolar a ser pobre el resto de su vida. La docente asume que la inteligencia o capacidad de Juan está limitada por su origen.

- ¿Qué efectos produce esta manera de nombrar en la subjetividad y en la trayectoria escolar de Juan?

Esta manera de nombrar y juzgar tiene un impacto negativo en Juan ya que se produce lo que Kaplan llama profecía auto – cumplida.

Al bajar las exigencias (“Mejor no exigirle demasiado”), la docente transmite bajas expectativas a Juan y éste al escuchar tantas veces que no está a la altura termina creyéndolo lo cual hace que se esfuerce menos y de esta manera la escuela reproduce socialmente su condición social y sus desventajas.

- ¿Qué márgenes de acción tiene la docente para transformar su práctica y ofrecer otras posibilidades?

La docente tiene un margen de autonomía para modificar su práctica. Entre las acciones para ayudar a Juan podemos mencionar las siguientes:

- Evitar el Diagnóstico Condenatorio: Eliminar la predicción fatalista “nunca va a poder” y sustituirla por la movilización de la esperanza.

 - Subir las expectativas: si el docente tiene altas expectativas de sus estudiantes, es más probable que estos tengan altos rendimientos.

- Visibilizar y Otorgar Valor: Expresarle a Juan que él tiene las condiciones de un estudiante capaz, más allá de su condición social.

- Debe ser consciente que desde el aula y su práctica docente puede combatir la reproducción social.

viernes, 25 de abril de 2025

Trabajo Práctico: “Nombrar y actuar: la escuela frente a la inclusión”

 

Objetivos

  • Analizar críticamente cómo las formas de nominación escolar (ej. alumno pobre, alumno inteligente) influyen en la construcción de identidades.
  • Reflexionar sobre el rol del docente y sus márgenes de acción dentro de los condicionantes sociales.
  • Promover la construcción de propuestas inclusivas desde la perspectiva de Kaplan.

Materiales

  • Texto de Kaplan (capítulos seleccionados).
  • Casos problematizadores (preparados por el docente).

Evaluación

  • Participación activa en el análisis y debate.
  • Pertinencia del mapa conceptual.
  • Profundidad crítica en el manifiesto pedagógico.

Consignas

  1. Lectura guiada
    • Cada grupo de 2 estudiantes lee fragmentos seleccionados de los capítulos:
      • Formas de nominación escolar: las categorías de “alumno pobre” y de “alumno inteligente”.
      • El lugar del docente: el margen de acción dentro de los condicionantes sociales.
    • Subrayan frases que les resulten más potentes o que generen debate.
  2. Mapa conceptual colaborativo
    • Elaboran un mapa conceptual donde se representen:
      • Las categorías de nominación (positivas y negativas).
      • Sus efectos en la subjetividad de los estudiantes.
      • El rol del docente frente a esas categorías.
  3. Situación problematizadora (apartado)
    • Los grupos deben analizar:
      • ¿Qué nominaciones aparecen?
      • ¿Qué efectos producen en la trayectoria escolar?
      • ¿Qué márgenes de acción tiene el docente para revertir o transformar esa práctica?
  4. Debate en plenario (próxima clase)
    • Cada grupo expone sus conclusiones.
    • Debate abierto: ¿Qué significa incluir? a la luz de Kaplan.
  5. Producción final
    • Escribir un breve manifiesto pedagógico (una carilla) donde expresen:
      • Cómo debería nombrarse a los alumnos desde una perspectiva inclusiva.
      • Qué lugar debe asumir el docente para hacer de la inclusión una posibilidad real.

 Casos problematizadores

Caso 1: “El alumno que no va a poder”

En una reunión de profesores, una docente comenta:

“Juan es un buen chico, pero es pobre, nunca va a poder seguir el ritmo de los demás. Mejor no exigirle demasiado, así al menos no abandona”.

Preguntas para el grupo:

  • ¿Qué nominaciones aparecen en el discurso de la docente?
  • ¿Qué efectos produce esta manera de nombrar en la subjetividad y en la trayectoria escolar de Juan?
  • ¿Qué márgenes de acción tiene la docente para transformar su práctica y ofrecer otras posibilidades?

Caso 2: “Los inteligentes y los otros”

En el aula, un profesor divide constantemente a los estudiantes diciendo:

“Estos son los chicos brillantes, siempre hacen todo bien… y estos otros, que aunque lo intenten nunca llegan”.

Preguntas para el grupo:

  • ¿Qué categorías se construyen con esta clasificación?
  • ¿Qué consecuencias puede tener sobre la autoestima y las trayectorias de ambos grupos?
  • ¿Cómo puede intervenir el docente desde una perspectiva inclusiva para diversificar la enseñanza?

Caso 3: “El margen del docente”

En una escuela con alta vulnerabilidad social, una maestra reflexiona:

“La verdad, el contexto de los chicos es muy difícil. Yo sola no puedo cambiar su realidad. Mi margen de acción es mínimo, entonces me limito a cumplir con el programa y ya”.

Preguntas para el grupo:

  • ¿Cómo entiende la docente su rol y su margen de acción?
  • ¿Qué dice Kaplan sobre los condicionantes sociales y el poder transformador de la práctica docente?
  • ¿Qué alternativas podría pensar la docente para ampliar su margen de acción dentro de esos condicionantes?

miércoles, 2 de abril de 2025

Carina Kaplan - La inclusión como posibilidad

 Capítulos:

- Formas de nominación escolar: las categorías de “alumno pobre” y de “alumno inteligente”

- El lugar del docente: el margen de acción dentro de los condicionantes sociales

La escuela puede funcionar como reproductora de exclusiones o como espacio de posibilidad.

1. Formas de nominación escolar: las categorías de “alumno pobre” y de “alumno inteligente”

Kaplan analiza cómo las escuelas construyen formas de nominación que clasifican y etiquetan a los estudiantes. Estas categorías no son neutras: funcionan como modos de organizar las expectativas docentes y de legitimar desigualdades.

  • El “alumno pobre”:
    • Se lo asocia a la carencia: falta de recursos, de acompañamiento familiar, de hábitos.
    • La mirada escolar lo ubica en un lugar de déficit, donde se espera menos de él.
    • Esto reproduce exclusiones y refuerza la idea de que su condición social es un límite natural a sus aprendizajes.
  • El “alumno inteligente”:
    • Es aquel al que se le atribuyen capacidades innatas, “talento natural” o facilidad.
    • Se lo distingue como diferente del resto y se le otorgan mayores expectativas, confianza y reconocimiento.
    • Esta categoría también puede ser problemática, ya que simplifica la complejidad de los procesos de aprendizaje y naturaliza privilegios.

Kaplan muestra que estas nominaciones producen efectos performativos: no solo describen a los alumnos, sino que moldean sus trayectorias, generando profecías autocumplidas.

2. El lugar del docente: el margen de acción dentro de los condicionantes sociales

Este capítulo reflexiona sobre la tensión entre los condicionantes estructurales y la práctica docente.

  • Los docentes trabajan en contextos atravesados por la desigualdad social, la pobreza, la fragmentación cultural y la falta de recursos. Estos factores parecen marcar límites estrictos.
  • Sin embargo, Kaplan sostiene que siempre hay un margen de acción, aunque reducido, que habilita decisiones pedagógicas inclusivas.
  • El rol del docente se entiende entonces como:
    • Reconocer los condicionantes sociales, sin caer en determinismos que paralicen.
    • Usar ese margen para crear oportunidades de aprendizaje, diversificar propuestas, cuestionar prejuicios y abrir horizontes.
    • Trabajar de manera colectiva e institucional para ampliar ese margen, vinculándose con otros actores (familias, comunidad, políticas públicas).

La clave está en que, aún en condiciones adversas, el docente puede ser un agente de transformación, evitando reproducir desigualdades y promoviendo inclusión.



lunes, 24 de marzo de 2025

24 de marzo: Goles y silencios

Cuento Literario sobre la última Dictadura Cívico Militar

De nuevo se acercan. Los inhumanos hombres de fajina cruzan otra vez mi camino.
¿Podrá mi corazón soportar, de nuevo, ese delirio inclinado?

El asedio me aprieta.
Estoy envuelto en un techo sin luz, en una habitación sin aire, en un piso que parece no tener suelo. ¿Estaré flotando? ¿Estaré soñando?

Nuestra realidad nos traía la visión de días alegres, y más de una sombra dilecta se elevaba en nuestro impulso. Volvía a mí el primer amor y la amistad primera, tornándose nuevo el dolor, repitiéndose el lamento. ¿Estaré soñando?

Vibra mi dolor y me entra una nostalgia que no sentía desde hace mucho: los viejos, los hermanos, los amigos. El rígido corazón late suave y blando; vibra mi dolor para desconocidas muchedumbres. Ellos laten en cada gol, palpitan de alegría en cada triunfo, mientras la nostalgia de ayer se transforma en el jolgorio de hoy.

Al igual que un árbol podado, me sobrecoge un estremecimiento. Brotando lágrimas tras lágrimas. Las paredes, el encierro, la luz que no ilumina, el piso… ya lo había soñado. Y ahora ¿qué? Otra vez la asfixia y el ahogo.

Me llevan por un largo pasillo. Me sientan en una silla. Me atan las manos y me colocan una venda sucia sobre la vista. El clima de la habitación está frío, pero en mi cuerpo corre una sensación calurosa. En mi pecho retumban las palabras como estruendos.

Un militar se acerca, su respiración provoca un frío más hondo que el ambiente. Se ríe. Murmura con un hombre cercano. De forma abrupta, golpea la culata de su pistola contra mi rostro. El gusto amargo de la sangre se apodera de mi boca. Escupo. Otro golpe estalla en mi cabeza.

—¿Qué hice para que me hagan esto? ¡Hijos de mil putas! —vocifero con el poco aire que me queda.
—Mirá vos, qué pícaro. Se hace el pelotudo… o acaso no leés mierda.
—¿Estudiar filosofía es mierda?
Recibo un golpe de puño sobre la nariz. Huelo a sangre. Quiero estar en un sueño, pero no: estoy en carne y hueso, y la sangre me lo confirma en cada golpe. Sus risas también.

25 de junio de 1978.
Buenos Aires se aglomera en los cementos del Monumental. Setenta y siete mil doscientas sesenta personas gritan:
—¡AR-GEN-TINA! ¡AR-GEN-TINA!

Me llevan, pasada la media tarde, a una sala oscura de techo de madera oblicuo, que casi cae sobre mi cabeza. Una silla, una mesa, algunos cables y tres hombres de pie. Una radio. La voz de Muñoz.

A los 37 minutos del primer tiempo, gol de Argentina.
—Te dije —grita uno—, “el matado” nos iba a dar una alegría.
Se abrazan. Festejan. Yo huelo a sangre nuevamente. Mi nariz está rota. Mi alma, destrozada. No quiero vivir más. Quiero irme, pero no puedo.

En las calles, los autos hacen sonar sus bocinas. Los alaridos sentimentales del fútbol no dejan ver más allá de esa esfera número cinco que eclipsa a millones de personas. Nosotros morimos; ellos festejan.

En el complemento, cuando Buenos Aires corea el triunfo, Muñoz anuncia el gol de Holanda. Gol de Nanninga. Y yo festejo. Grito el gol por dentro. Me golpean con bronca, como si fuera mi culpa el empate.

Tiempo suplementario:
Gol de Argentina. Otra vez Kempes. Nuevamente se abrazan. Gol de Bertoni. Triunfo militar. Triunfo argentino. Mi latir se frena. Mis piernas se estiran sobre el piso frío. Dejo caer las manos sobre el torso y me despido. Me dejo morir.

Por la radio, la voz efusiva de Muñoz:
—Para que esos señores vean que los argentinos somos derechos y humanos.

Los tres militares se apilan en un solo grito. Luego, recuerdan que estoy en el piso. Me levantan, me acuestan sobre la mesa y me golpean sin límites.

Tiempo después, por la misma radio, escucho el alegato de Videla:
—Este Mundial permite pensar que aún es posible vivir en unidad y diversidad, y es también el símbolo de la paz. Una paz que merezca ser vivida.

Su voz era firme, casi paternal. Pero para mí, cada palabra sonaba como un hierro ardiendo sobre la piel.

Los días se repiten como un eco.
El encierro me robó la noción del tiempo, pero no de los sonidos. Escuchaba el repiqueteo de las botas como un tambor que anunciaba tormenta. El olor a humedad y a miedo se mezclaba con el recuerdo de la voz de mi madre, cuando me llamaba a cenar.

A veces me preguntaba si ella sabría que yo estaba ahí, si aún me soñaba libre.

El tiempo, como el dolor, tiene la costumbre de no avisar cuándo termina.
En algún momento, la puerta se abrió y me arrojaron a un pasillo. La luz me encandiló. Caminé tambaleando, sintiendo que mis pies apenas tocaban el suelo. Afuera, el ruido era otro: un silencio pesado, de ciudad de madrugada.

Nunca supe por qué me soltaron. Tal vez ya había cumplido su propósito: ser un número más en una estadística secreta.

Han pasado más de cuatro décadas.
La ciudad cambió su silueta. Los bares ya no son los mismos. El cemento del Monumental guarda otras voces.

Pero cuando escucho el rugido de una multitud, un escalofrío me recorre: vuelvo a estar ahí, en esa sala, con la radio encendida y las botas marcando el ritmo de los golpes.

Hoy camino libre, pero con la conciencia de que no todos salimos. Algunos quedaron colgados en las páginas arrancadas de la historia, en las fotos que nunca se revelaron. Yo los llevo conmigo, en la sangre y en la memoria.

Hace poco volví a la plaza donde vi a la mujer del pañuelo blanco. Ya no estaba, pero su sombra parecía seguir caminando alrededor del mástil. Cerré los ojos y escuché un murmullo:
—No olvides.
No sé si fue el viento o una voz que sólo yo podía oír.

Me quedé ahí, quieto, como quien defiende un arco invisible. Entendí que el partido no terminó, que la pelota sigue rodando en las canchas de la memoria, y que mientras haya quien cuente lo que pasó, el silencio no nos meterá otro gol.

Y así, cada vez que la multitud grita, yo me permito recordar que hubo un tiempo en que el grito de gol tapaba otros gritos. Y que mi deber, ahora, es que eso nunca vuelva a pasar.

Gonzalo Niggli